29 julio 2011

Madres con ruedas

Cuando mi amigo el cineasta rosarino Mario Piazza decidió hacer la película Madres con ruedas (2007), co-dirigida por su compañera Mónica Chirife, no estaba más que haciendo público un proyecto de vida que tenía en cantera muchos años, como lo prueban las filmaciones en formato Super 8 que se incluyeron en el montaje. Ya en A bordo de un carrito (1981) Mario comenzó este proyecto de largo aliento. Madres con ruedas (ver el trailer en YouTube) es un emotivo testimonio de ambos hacia la sociedad y para la propia memoria de la pareja. 

El film de 70 minutos, narrado en primera persona, comienza explicando cómo Mario llegó a la película, cuyo personaje central, quien conduce con personalidad y aplomo el documental, es Mónica Chirife , “una rosa con las espinas hacia adentro”, hermosa metáfora para significar la poliomielítis que aquejó a Mónica desde que tenía seis años de edad y que la mantuvo en una silla de ruedas –pero no inmóvil- todo el tiempo.

Qué poco sabemos de la lucha por la vida de quienes padecen una enfermedad como la de Mónica.  El film muestra bien los trabajos de la vida cotidiana, pero además las situaciones dramáticas que se construyen en torno a la voluntad de ser madre, madre con ruedas. Mónica se embaraza tres veces, y sufre dos frustraciones dolorosas antes de dar a luz, el 26 de enero de 1990, a María Victoria.

“Todas las madres tienen problemas, los míos quizás sean diferentes, pero no me impidieron disfrutar y criar a mi hija. Pero todo con muchas ganas. Una madre con ruedas es igual a una sin ruedas, a pesar de que, en su caso, necesita de toda la ayuda de su familia para desenvolverse como tal”, decía Mónica en una entrevista con Mario Zalazar.

Y añadía: “Tenemos miedos o preocupaciones  como todas las madres. La nuestra es una maternidad con más dificultades porque hay muchas cosas que no podemos hacer, pero todas las madres tienen problemas. Nosotras lo compensamos, hacemos lo mismo de otro modo. El amor y nuestro instinto de madre es universal”. 

La experiencia de Mónica no es única. Otras madres con ruedas cuentan su historia, siempre difícil y siempre llena de ilusión.  Uno admira la fortaleza y la voluntad de esas mujeres (Noemí, Eleonora, María Angélica, Mónica B, Viviana…) para quienes su condición de madres no es sino uno obstáculo más en la vida, desde ya llena de obstáculos, porque en su mayoría son madres solteras, que no tienen el apoyo de una pareja estable.  

Madres con ruedas, que recibió un apoyo de la UNESCO, es un buen ejemplo de trabajo continuo y constante sobre el tema de la discapacidad, desde la perspectiva de las propias mujeres que la viven en su vida cotidiana. Además de su importancia en la sensibilización de la opinión pública sobre el tema de la discapacidad, esta obra es un paradigma de cine-video comunitario y de comunicación participativa, donde el proceso mismo de producción sirve a una comunidad (en este caso de mujeres discapacitadas) para reflexionar sobre su condición y fortalecerse como colectivo con intereses comunes.

Este 27 de Julio, Mónica Chirife iba a cumplir 61 años, aunque al verla con su cara de niña no lo pareciera. Murió el 9 de julio en su ciudad, Rosario, acompañada por Mario Piazza, su compañero, cineasta, amigo mío desde hace más de tres décadas.

Debí haber comentado oportunamente Madres con ruedas y no lo hice porque ya se sabe lo rápido que pasa el tiempo últimamente.

25 julio 2011

Más allá de la información

La Universidad Científica del Sur (UCSUR), en Lima, es relativamente joven pero fornida. En apenas 12 años de existencia cuenta con 17 carreras; lo cual, como en un adolescente, implica problemas de crecimiento, según me explicó su Rector, el Dr. Agustín Iza Stoll: “es difícil estar al día con esta expansión”.

El campus de UCSUR al sur de la ciudad de Lima, con cerca de 50,000 m2, ubicado en la zona ecológica de los Pantanos de Villa, florece a un ritmo acelerado gracias a técnicas de construcción que permiten armar en pocas semanas nuevos edificios con muros de tabla roca.

Allí estuve el último día del pasado mes de junio, invitado por Jenny Canales, Directora de la Carrera de Comunicación y Publicidad, y Cristina Miranda, profesora, para ofrecer una de las dos conferencias magistrales del Seminario Internacional “Comunicación para el desarrollo sostenible: experiencias y análisis”.  

Mi conferencia, titulada “Más allá de la información - Reflexiones críticas sobre comunicación información y desarrollo sostenible”, argumentó a favor de un pensamiento estratégico de comunicación para el desarrollo sostenible, en lugar de la conocida difusión de informaciones que no hace de los sujetos transformadores de su propia realidad. Insistí sobre uno de mis temas de batalla: informar no es comunicar, apoyándome en Dominique Wolton, Antonio Pasquali, Eduardo Vizer e incluso en mismísimo y mal leído Wilbur Schramm. A la fascinación tecnológica por los “TICs nerviosos” opuse el concepto de “cibercultura” de Jorge González, y a la fiebre de las campañas de mercadeo social, opuse la noción de una “cadena caliente” de la comunicación.  


Aprovechamos esta ocasión para presentar muy brevemente el libro que coordiné con Karina Herrera-Miller,  Políticas y Legislación para la radio local en América Latina, uno de los resultados tangibles del seminario sobre el mismo tema que organizamos hace un par de años junto a otros colegas bolivianos.  

Marco Encalada
La otra conferencia magistral estuvo a cargo de Marco Encalada, llegado de Ecuador para abordar el tema “Experiencias regionales en Comunicación para el Cambio Climático”. Marco abordó las formas de optimizar las estrategias de comunicación sobre cambio climático y destacó el valor de la planificación y el conocimiento de las audiencias en toda estrategia comunicativa exitosa. Lo acompañaron como panelistas Jorge Rochabrunt de Ciudad Saludable, Kjeld Nielsen de World Wildlife Found (WWF), Leopoldo Macera del Programa de Adaptación al Cambio Climático (PACC), Luis Eduardo Cisneros de la Sociedad Peruana de Derecho Ambiental, y como moderadora Cristina Miranda. Luego de describir algunos ejemplos de campañas de información, los expositores señalaron que enfrentar el cambio climático implica cambios de comportamiento que “no están asegurados sólo con el bombardeo informativo”.

Roeder, Rivadeneyra, Gumucio, Arzubiaga y Salazar
Mi mesa fue moderada por Estela Roeder (en parte responsable de la invitación que me hizo UCSUR), y en ella participaron Sandra Arzubiaga del Banco Mundial, Fredy Salazar de FAO, y Carlos Rivadeneyra de Onda Rural, quienes se refirieron al papel del Estado, la falta de políticas y el rol que deben cumplir las instituciones educativas.
  
Los textos completos de las conferencias se publicarán en algún momento ya sea en la página web de la Universidad Científica del Sur, o en un blog de la Carrera de Comunicación y Publicidad. A pesar de la facilidad de acceder a esas tecnologías, a veces se deja que estos eventos se “enfríen”, en lugar de poner inmediatamente en manos de los potenciales usuarios el conocimiento generado.  

En UCSUR se combinan carreras científicas y carreras de ciencias sociales y artes. Son estas últimas las que más me interesan. 

Percy Encinas Carranza, Director del Centro Cultural de UCSUR y del Festival UCSUR de Teatro Internacional, dirige también la revista Cultura Sur, cuyo primer número salió a principios del 2010, sin que se conozcan otras ediciones más recientes (al menos no hay información en internet). ¿Parte de los problemas de crecimiento? 

En cualquier caso, el primer número trae buenos artículos, como el de "Chicho" Durant sobre los mitos en torno a la piratería y los derechos intelectuales (parte de su libro sobre el mismo tema), y varios textos sobre políticas culturales. 

18 julio 2011

Nicole

Era una mujer linda, siempre lo fue. Y en todo sentido, es decir “por fuera y por dentro” (como ella misma dijera de María Luisa Passarge, la editora mexicana de “Claudicación Intermitente”). No en vano Jorge Enrique Adoum, el gran poeta ecuatoriano, se enamoró de Nicole Rouan y fue feliz con ella hasta que “Jorgenrique” –como quiso ser llamado con toque poético- murió en la madrugada del viernes 3 de julio del 2009. Ahora le ha tocado a Nicole irse, cerca de la media noche del miércoles 13 de julio, sin enfermedad crónica anunciada, fulminada nada más por el corazón traicionero. Una salida de escena brutal para ella, que era una actriz dulce.

Recibí la noticia de Alejandra Adoum, en una sola línea como un golpe de mazo sobre el pecho, y solo (con y sin acento) retengo la violencia de las dos primeras palabras: “Nicole murió…” Y entonces empiezan a circular como los caballos de una calesita con luces las imágenes de Nicole y lo poco que sé de ella. Con ayuda de Alejandra reconstruyo…

El “Turco” –como los más próximos llamaban cariñosamente a Jorgenrique- la conoció en Ginebra en 1970, durante el montaje de El sol bajo las patas de los caballos, primera obra de teatro de Adoum, montada por François Rochaix, donde Nicole hacía el papel de la Princesa Pacha. Fue un inmediato coup de foudre: en 1973 Nicole se fue a vivir con él a París, hasta 1987 cuando se instalaron en Ecuador. Según Nicole, vivieron desde entonces un ménage a trois, un trío donde la literatura era la amante de Jorgenrique Adoum y Nicole no solamente tenía que soportarla, sino también quererla.

Además de compañera de vida, Nicole fue traductora de su poesía al francés y editora de varios de sus libros, en las magníficas ediciones de Archipiélago. La editorial nació casi por fuerza del destino (según contaba Nicole el pasado 6 de abril en una entrevista con Juana Neira, en el programa “Sueños de papel”) para publicar la edición ecuatoriana de De cerca y de memoria de Jorgenrique que se había publicado en Cuba. Archipiélago publicó 13 libros, cada uno una obra de arte, entre ellos una edición de la poesía completa de Adoum, que no tiene nada de envidiar a las ediciones de La Pléyade. Nicole tardaba un año en producir cada libro. “Publicar poesía es un suicidio económico”, decía, “la gente espera que se le regale la poesía”.  

Nunca dejó de ser una princesa para Jorgenrique. Me cuenta Alejandra que ambos “llenaban su vida cotidiana con rituales hermosísimos”. Nicole viajó sola a Suiza en 2009 y a su regreso, el 20 de mayo, se habían dado cita para tomar el aperitivo a la una de la tarde en la sala, pese a que ella llegaba temprano en la mañana. “El turco” la esperó con este email: “Bienvenida a tu casa y a mis brazos. Te esperé tanto tiempo, como si yo hubiera tenido prisa por nacer para esperar que tú nacieras, sin prisa alguna. En la historia de mi país, no tuvimos destino sino esfuerzo, pero contigo sí fue el destino pese al leve acoso, y lo fue también con ayuda de la historia. Te dejo, porque tengo una cita con la única, la princesa sin la cual quizás no te habría conocido y el mundo no habría tenido razón de ser”.

Un mes y medio más tarde falleció Jorgenrique. Veo a Nicole inclinada sobre las cenizas de Jorgenrique que descansan en diálogo eterno junto a las de Oswaldo Guayasamín, su gran amigo y cómplice, bajo el árbol de la vida en el jardín de la casa de Guayasamín en Quito, unos metros arriba de la Capilla del Hombre. Su siguiente viaje a Europa fue también sin Jorgenrique, pero esta vez verdaderamente sin él; ya no regresaría como princesa.

En un mensaje del 27 de junio del 2010, titulado “La vie…” (la vida, en francés), que hoy suena premonitor aunque no lo era, Nicole me contaba en un breve párrafo la sensación que le había producido ese viaje: “Je rentre d'Europe (Corse, Paris, Calais, la Suisse). Ce fut un voyage un peu tristounet (comme on dit en Suisse) : trop d'endroits où je me suis retrouvée sans Jorgenrique. Mais je sais que c'est une étape... Heureusement, j'ai revu les gens que j'aime dont François Rochaix (le metteur en scène de la création mondiale du ‘Soleil foulé par les chevaux’ de Jorgenrique)”.

“Regreso de Europa (Córcega, París, Calais, Suiza). Fue un viaje un poco tristón (como decimos en Suiza): demasiados lugares donde estuve sin Jorgenrique. Pero sé que es una etapa…. Felizmente, volví a ver a amigos que quiero, como François Rochaix (el director de la primera puesta en escena mundial de ‘El sol bajo las patas de los caballos’, de Jorgenrique)”.

Todavía tengo ese y otros mensajes de Nicole que no respondí a tiempo, por descuido y porque tuve la oportunidad de verla a fines de febrero, este año, en Quito. La encontré feliz con su nueva cafetera Nesspreso y sus proyectos con Alejandra de crear el Espacio Jorgenrique Adoum para preservar su memoria y promocionar la poesía ecuatoriana. Handel Guayasamín ya está trabajando en el diseño de ese espacio. Pocho Álvarez hizo un hermoso video documental que ya comenté aquí.

A la muerte de Jorquenrique, Nicole y Alejandra cambiaron de departamentos en el mismo edificio donde viven hace años, en la Avenida Colón, para que el fantasma de él no pudiera encontrarlas fácilmente, pero igual las encontraba todos los días y se instalaba con un vaso de vodka entre las dos, para escuchar en silencio sus conversaciones.

Estoy en deuda contigo Nicole. No respondí a tiempo tus mensajes, no te ayudé en la traducción del poema de Ivo Machado sobre Jorgenrique que me enviaste hace ya varios meses, y no incluí, hasta hace unos minutos, a François Rochaix en mi lista de direcciones, como me pediste. ¿Puedo enviarte este mensaje tardío a alguna parte para disculparme?


De izquierda a derecha: Alfonso Gumucio Dagron, Alejandra Adoum, Nicole Rouan y Pocho Alvarez (foto: Cristobal Corral)
Posdata: Pocho Alvarez hizo un breve montaje de fotografías de Nicole sobre el texto de Jorgenrique citado más arriba en este blog. El video fue mostrado durante el programa Palabra Suelta, que dirige Xavier Lasso, en el que además de Pocho y Alejandra Adoum, participó Francois Jaccoud, otro amigo cercano de Nicole. 

13 julio 2011

Ley que no será

La Ley de Comunicación del Ecuador ha estado estancada durante más de dos años y la Consulta Popular de mayo parece haberla condenado al olvido, ya que la pregunta 9 relacionada con la comunicación dejó en manos del gobierno del Presidente Correa (aunque por mínima votación, 45 %) la creación de un Consejo de Regulación controlado por el ejecutivo. Así decía la pregunta, que a pesar de la tendencia al “voto en plancha”, fue la menos favorecida de todas:

¿Está usted de acuerdo que la Asamblea Nacional, sin dilaciones, dentro del plazo establecido por la Ley Orgánica de la Función Legislativa, expida una Ley de Comunicación que cree el Consejo de Regulación que regule la difusión de contenidos en la televisión, radio y publicaciones de prensa escrita que contengan mensajes de violencia, explícitamente sexuales o discriminatorios, y que establezca criterios de responsabilidad ulterior de los comunicadores o los medios emisores?

Fernando Checa
Cuando estuve en Quito conversé sobre el tema con varios colegas, entre ellos Fernando Checa, Director del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL), quien ha promovido la necesidad de construir una “ciudadanía comunicativa”, pero es pesimista sobre las posibilidades de que la Ley de Comunicación se apruebe algún día: “Hay sectores democráticos y progresistas que estamos buscando el diálogo con los sectores que se open a la Ley de Comunicación, pero será difícil llegar a consensos”.

El proceso de discusión de la ley comenzó con muy buenos auspicios durante la Asamblea Constituyente en Montecristi, en 2008, que a juicio de José Ignacio López Vigil, director de la organización Radialistas Apasionados, fue la etapa más positiva:

“Allí se lograron artículos como el 16, 17, 18 y otros, que son buenos no solamente porque prohíben monopolios y oligopolios, sino porque por primera vez se les da a los medios públicos y comunitarios un status a la par que el de los medios privados, y se defiende como un derecho la comunicación y el acceso en igualdad de condiciones a los tres sectores: privado, público y comunitario”.

Además de sumar artículos sobre la libertad de expresión y sobre el acceso a la información pública, como resultado de la nueva Constitución de Montecristi se aprobó una disposición transitoria para realizar una auditoría de las concesiones de licencias a las estaciones de radio y televisión, cuyo objetivo era auditar las frecuencias otorgadas entre el año 1995 y el año 2008. 

“Allí descubrimos lo que prácticamente todos ya sabían –dice López Vigil, quien participó en la auditoría- que había unas 500 frecuencias ilegales, ilegítimas, que habían sido entregadas discrecionalmente sin un proceso adecuado. Lamentablemente, se entregó la auditoria hace un año y medio y luego no ha pasado nada hasta el día de hoy”.

En la Constitución de 2008 se mandata que en máximo 360 días debía aprobarse una nueva Ley de Comunicación.  Se conformó en la Asamblea Nacional una mesa ocasional sobre comunicación para redactar la ley, pero entonces comenzaron los problemas que empantanaron el proceso.

Para José Ignacio López Vigil el primer problema fue “la ineptitud de la presidenta de la mesa ocasional, que realmente de comunicación sabía tanto como yo de astronáutica. El segundo problema fue que se politizó tanto esa mesa, que con 6 votos de Alianza País y 5 de la oposición, no había voluntad política de ninguno de los dos para llegar a acuerdos”.

Un tercer problema señalado por el especialista en comunicación fue que la mesa recibió “una pésima asesoría de políticos que no tenían ninguna voluntad de democratizar el proceso”, a la par de un desconocimiento deliberado de las buenas asesorías internacionales, con mucha experiencia en el tema, “cuyas recomendaciones no fueron tomadas en cuenta porque no hubo voluntad política de parte del gobierno”.

Si bien la polarización entre el gobierno de Correa y los medios masivos privados fue el principal ingrediente en el estancamiento de la discusión de la Ley de Comunicación, parte de la responsabilidad reside también la sociedad civil, que no tuvo capacidad de articular una propuesta consensuada.

Se organizó el Foro de Comunicación, que comenzó a hacer propuestas desde que se instaló la Asamblea Constituyente en Montecristi, y por otra parte el Colectivo Ciudadano de la Comunicación, que se gestó alrededor de la convocatoria de CIESPAL. Lamentablemente no pudieron ponerse de acuerdo. 

José Ignacio López Vigil
“Ambas iniciativas fueron muy válidas y las dos buscaban acercamientos para no terminar con dos propuestas diferentes” –afirma López Vigil; sin embargo, añade: “los intentos para que ambos grupos trabajaran como uno solo no prosperaron, en parte porque el Foro de Comunicación defendía a capa y espada la titulación obligatoria para el ejercicio del periodismo”.

En los hechos, de acuerdo a López Vigil, esto significaba una negación de la comunicación popular y del derecho a la comunicación que tienen todos los ciudadanos:

“El resultado sería solamente una ley de medios, no una ley de comunicación. En el informe de mayoría lograron meter un artículo de corte gremialista donde se explicita que para redactar una noticia en radio, prensa o televisión, se tiene que contar con un título profesional de periodista. Una medida como esa acabaría con todos los medios populares, indígenas o comunitarios”.

López Vigil coincide con Fernando Checa en que al estancarse la discusión en la Asamblea Nacional lo que el gobierno pretende es “ganar en la Consulta la pregunta que tiene que ver con el Consejo de Regulación, para de ese modo controlar a los medios”.

Todo esto que pasa en Ecuador nos sirve para reflexionar en Bolivia y en otros países que luchan por el derecho a la comunicación y por una ley ciudadana que lo consagre y lo defienda. 


10 julio 2011

Derechos y reveses

Los procesos de cambio son un desafío para el comportamiento democrático de las sociedades. No se puede democratizar la sociedad sin afectar intereses y privilegios, y al mismo tiempo es necesario que los cambios transcurran en un marco de diálogo y de respeto por la democracia, abierto a la participación social.

Cuando lo que se quiere, por ejemplo, es democratizar los marcos legales para garantizar el derecho a la comunicación de todos los ciudadanos, despiertan todo tipo de recelos y contradicciones. Suenan las alarmas y se polarizan las opiniones.

En Bolivia se vive una paradoja, pues en los planes de quienes promueven el proceso de cambio desde el gobierno, no aparece siquiera la intención de considerar una política integral en favor del derecho a la comunicación, un derecho tan importante como los otros. La sola mención de una ley parecida a la que se gestó en Argentina, provoca escalofríos en el gobierno y sarpullido verbal en la oposición. 

En la sociedad civil boliviana reina el desconcierto, la división y la incapacidad de dialogar. No hemos aprendido mucho de la sociedad civil en Argentina y en Uruguay, que se puso de acuerdo para construir una propuesta conjunta, luego elevada a rango de ley por los mecanismos de Estado.

De estos temas me tocó conversar a fines de junio en La Paz con un grupo de colegas preocupados por estas cuestiones. La invitación para facilitar un “conversatorio” en la Universidad Nuestra Señora de La Paz, vino de mi amiga Fátima López, la “Chapaca”, y su colega Marisol Murillo, del Colectivo Comunicación EnComún. Ambas han tomado la iniciativa de promover diálogos con la convicción de que algo bueno se puede construir cuando las personas se hablan. Otro conversatorio, sobre comunicación para el desarrollo estuvo a cargo de Luis Ramiro Beltrán el pasado 6 de julio. 

Entre otras actividades EnComún se propone llevar a los barrios de La Paz la historia de los medios de comunicación, con elementos sencillos que permitan a los niños aprender jugando, además de promover la serie de conversatorios en otras ciudades del Bolivia.  

Participantes en el conversatorio convocado por el Colectivo EnComún
Durante ese conversatorio tratamos colectivamente de imaginar una situación ideal en la que pudiéramos sentar en torno a una misma mesa a los diferentes actores del Estado y de la sociedad civil. 

Elaboramos así una lista de una docena de organizaciones que tendrían que participar en un diálogo constructivo a favor de una Ley de Comunicación integral, más allá de los parches parciales de sesgo tecnicista que el gobierno intenta imponer. En esa mesa de diálogo no podrían faltar, además de un representante del Estado, las universidades, los investigadores de la comunicación, la Asociación de Periodistas, la Federación de la Prensa, AMARC, ERBOL, el Observatorio de Medios, entre otras instituciones representativas.

Alfonso Gumucio Dagron
Patricio Leguizamón y Paula Iuliano, jóvenes de la organización argentina Proyecto Radio Mochila, de paso por La Paz en esos días (en un largo itinerario por toda la región, de sur a norte), aportaron al diálogo con la experiencia vivida en su país, mientras que colegas bolivianos como José Luis Aguirre y Carlos Soria Galvarro, entre otros, contribuyeron con su profundo conocimiento del tema. 

No sé si quienes asistieron aquella noche salieron de allí más optimistas o más pesimistas. En cualquier caso, como sabemos, un pesimista no es sino un optimista con experiencia. 

05 julio 2011

Primeras huellas en el periodismo

Encontré hace poco entre mis polvorientas y amarillentas antigüedades un ejemplar de El Nacional del domingo 9 de mayo de 1971. Nada menos y nada más que 40 años han pasado desde entonces. El Nacional era el periódico, tamaño tabloide, del gobierno de facto del General Juan José Torres, el militar progresista que permitió que se instalara en Bolivia la Asamblea del Pueblo, en el edificio del clausurado Congreso Nacional. Fueron momentos políticos extraordinarios, que no duraron más que unos meses porque el 21 de agosto sobrevino el golpe militar del Coronel Hugo Bánzer, y ya conocemos ese cuento que duró siete años.

Mis primeras armas en el periodismo las hice en El Nacional que dirigía Teddy Córdova Claure, como ya recordé en otra nota a propósito de su fallecimiento. Teddy me dio toda la cancha necesaria, y los colegas de la redacción todo su apoyo y experiencia. Al fin al y al cabo yo no era más que un entusiasta aprendiz, quizás por eso recuerdo con cariño esos días. 

Todo esto viene a cuento al mirar la tapa de esa edición de 1971 de El Nacional, porque el que aparece en la foto soy yo. Resulta que se iba a celebrar el Día del Periodista, el 10 de mayo, y mientras yo me afanaba una tarde sobre la máquina de escribir sentí el flash del fotógrafo del periódico. Nadie me explicó nada. No podía imaginarme que al día siguiente esa foto aparecería en la portada del diario con un texto muy bonito sobre la profesión de periodista, que no recuerdo quién escribió:

“Ama, sufre, odia, piensa, vive, muere, resucita, cree, confía, alienta, intuye, avisa, alarma, orienta, aprende, cae, sueña, irrumpe, aguarda, espera, sangra, llora, ríe. Es un periodista. Apenas un periodista. Todo un periodista.  El Nacional lo abraza y lo apoya. Que siga en la buena huella, en la del pueblo, en la de la victoria total, final.”

Cuando hace poco escribí sobre la muerte de Teddy Córdova, precisamente ocurrida el 10 de mayo 2011, Día del Periodista, mencioné la dedicatoria que escribió cuando me regaló su libro Cita en Tierra Coraje, pero no la recordaba textualmente en ese momento. Ahora encontré el libro, y la dedicatoria dice:

“Para Alfonso,  En el comienzo de su carrera periodística, que siga adelante, pero que de ninguna manera se quede en el simple periodismo noticioso. Nuestro tiempo y nuestra patria requieren de un periodismo creador y de opinión agresiva. Este libro pretende ser algo de eso. L. E. Córdova”.

Cuarenta años… se dice fácil. 

30 junio 2011

Espejismos nómadas

Hace algunas semanas escribí un texto para el catálogo de exposición “Espejismos Nómadas” de Patricia Mariaca, centrada en sus “cuadernos del desierto’, páginas de color donde registró sus impresiones al descubrir el desierto de Mauritania, donde ahora reside. La muestra –curada por José Bedoya- se inauguró el 15 de junio en el Museo Nacional de Arte, en La Paz, y pude visitarla en días pasados en compañía de Patricia.

Cuando escribí el texto, yo había visto solamente las fotos de los cuadernos y de la obra gráfica sobre papel, pero ahora pude ver la instalación completa donde las obras interactúan entre sí y con el espectador. Además de los cuatro cuadernos (“Ciertos oasis”, “Construcción de la ilusión”, “Cuaderno de arena” y “Atlas personal”) y las diez obras gráficas de gran tamaño que cuelgan de las paredes, Patricia ha querido darle movimiento a su muestra, colgando algunos objetos que proyectan sombras sobre las obras, y ha colocado en el piso pantallas de video, semi-sumergidas en la arena, que muestran las páginas de los cuadernos.

Patricia Mariaca en La Paz
Patricia Mariaca ha realizado 27 exposiciones individuales, además de 10 instalaciones y 6 performances. Su peregrinaje por varios países enriquece su expresión artística a través de la búsqueda.  Esto tiene mucho de aventura y de riesgo, porque mientras hay artistas que se instalan indefinidamente en un estilo propio que ha tenido éxito, Patricia experimenta y arriesga. A veces gana la apuesta y a veces gana la experiencia.

La experiencia del desierto ha sido enriquecedora.  En una entrevista para la revista Tendencias, Patricia afirma que “en el desierto mientras te vas moviendo aparecen en el horizonte espejismos. Las cosas se mueven, se acercan o se alejan. Por el efecto del calor, parece que flotan. Estás en un ambiente en el que no sabes lo que es real. Yo hablo de espejismos nómadas porque pienso que los espejismos no te los da el desierto, uno va al desierto con sus propios espejismos. Te mueves con ellos. Viajas con ellos. Cuando estás en el desierto, viene tu pasado, tus historias, las cosas que tienes que resolver. No es el lugar, eres tú.”

Esto es lo que escribí para su catálogo:

Pocas cosas se comparan con una noche en el desierto. Arena blanca alrededor y arena de luz en el cielo. Refulgen miles de puntos y filamentos con vida, estrellas fugaces en la bóveda oscura pero absolutamente nítida.

Al recorrer la obra que ha desarrollado Patricia Mariaca en su nueva etapa en Mauritania, no puedo sino recordar mi propia experiencia del desierto, en Gorom-Gorom, en el extremo norte de Burkina Faso, donde llegué acompañado por Felipe Ehrenberg, artista plástico mexicano, otra coincidencia.

Coincidencias de la vida y el arte. En este caso, el mismo cielo y la misma arena del desierto, cuyos ecos -aunque no tenga paredes- encuentro en el Espejismo nómada de Patricia Mariaca. El desierto, contra lo que generalmente se cree, tiene vida. A veces una vida avasalladora, puesto que avanza cada año cubriendo todo lo que encuentra a su paso.  Vida también por todo lo que contiene y todo lo que sugiere. En Gorom-Gorom dormíamos al aire libre junto a un cuarzo del tamaño de una casa.  ¿Seguirá existiendo? ¿Se lo habrá tragado el desierto?

¿Cómo se mira un artista en el espejo del desierto? ¿Qué es lo recoge y lo que añade de sí? El espejismo del desierto está creado por nuestros ojos que le dan vida, y se mueve a medida que uno se acerca a él, aprisionado entre el cielo y las dunas. Esas sensaciones las recobro mientras recorro la obra de Patricia Mariaca, que se mira en el desierto como mujer y como artista, como intrusa y como descubridora de una realidad diferente, tan ajena a la de Bolivia.

El trabajo artístico de Patricia se ha desplegado como un velero audaz a lo largo de sus años fuera de Bolivia, desbordando el espacio rectangular del lienzo. La madera del bastidor se ha abierto para dejar que formas y colores se apropien de espacios más amplios, en instalaciones en las que dialogan imágenes fotográficas o en movimiento, objetos, textos, dibujos y pintura. 

Alfonso Gumucio y Patricia Mariaca, en La Paz
Se ha dado el nombre de instalación a estas manifestaciones de arte, pero la de Patricia Mariaca no se instala, es una caravana en movimiento o un avión aterrizando en el desierto, como el de Mermoz. Sus visiones son íntimas: sol rojo, sol negro, sol verde que se mueve sobre el atardecer ensangrentado, como se mueven al soplo del Sahara las páginas de los cuadernos donde la artista ha capturado pedazos de experiencia.

El desierto está lleno de símbolos que Patricia en su calidad de artista-esponja y abierta a lo desconocido como una página en blanco, absorbe primero con la mirada, luego con las manos. Su instalación es un sendero de huellas que unen continentes, que hablan de revelaciones y descubrimientos, y cuestionan el lugar que la artista ocupa en los mundos que la vida le pone en el camino.  

25 junio 2011

Itinerario espirituoso

Fuera del país se sabe poco de esto, pero México produce vino y buen vino. De hecho, los vinos mexicanos son igual o más caros que los vinos importados. Una botella de calidad mediana de Casa Madero o Monte Xanic puede costar por encima de 300 pesos mexicanos (unos 25 US$ dólares) y los vinos de alta gama sobrepasan los 700 y 800 pesos (más de 60 dólares).

El Estado de Baja California, donde estuve a principios de junio, produce el 90% de los vinos mexicanos. Mucha de esa producción proviene del Valle de Guadalupe, cerca de Ensenada, por donde hicimos un recorrido para degustar vinos y conocer los viñedos de pequeñas bodegas productoras de vinos artesanales, que se consumen localmente y que rara vez se encuentran en las tiendas comerciales de Ciudad de México.

En esta ruta del vino que atraviesa el Valle de Guadalupe, están los viñedos Bibayoff cuya historia es curiosa, pues la bodega fue fundada por inmigrantes rusos, cuyos sucesores son los dueños hoy. 

En el pequeño museo Bibayoff, una habitación con fotos y objetos personales, se exhibe una ficha de registro de Servicio de Migración mexicano que muestra al barbudo Sabeli Bivayeff, de 78 años de edad, inmigrado en 1906. En la casilla donde se indica la profesión, aparece la palabra “improductivo”. No lo fue mucho tiempo, al parecer. 

La degustación en Bibayoff incluyó un Chenin Colombard, y dos vinos con denominaciones locales poco creativas: el “Blancoyoff” y el “Rosayoff”. Salimos de allí con una botella de Zinfandel, vino tinto áspero.

Lado a lado a la vera del camino se encuentran otras vitivinícolas, algunas grandes como L.A. Cetto, Domecq o Monte Xanic, y otras pequeñas y poco conocidas fuera del Estado como Casa de Piedra, Vinícola Pijoan, Vinisterra, Vinícola Tres Valles, Viña de Liceaga, Mogor Badán, Chateau Camou, Barón Balche, Vinos Sueños, Cava de Don Juan y la Casa de Doña Lupe.

En esta última nos detuvimos también para probar vinos, acompañándolos con quesos y jamón. Empezamos con un Cabernet-Sauvignon, seguido de un Merlot y un Señor-ita, vino dulzón. Ni modo, todo en vasos descartables de plástico. 

Nos fuimos de allí con una botella de Merlot bajo el brazo. Los precios no son tan competitivos como uno pudiera esperar cuando los compra in situ, de hecho los vinos son tan caros como en las tiendas del Distrito Federal. Pero claro, allí no se encuentran estas marcas artesanales de pequeñas empresas de familia.

Los viñedos no están aún preñados, si se puede utilizar esta expresión. Los racimos que en agosto y septiembre colgarán con todo su peso, son por ahora discretas prolongaciones de la enredadera que el sol intenso hará desarrollarse en el curso de los próximos dos meses. Entonces habrá fiesta en cada bodega, con música y espectáculos, según la tradición.

Tequila en Hussong’s

No podíamos irnos de Ensenada si antes resbalar en las cáscaras de cacahuate que son el emblema de la cantina más antigua de California (las dos, la de Estados Unidos y la de México): Hussong’s, fundada en 1891 y todavía idéntica -en la Avenida Ruiz- a la que fue más de cien años atrás.

La cantina más antigua de California
Se ha escrito que aquí nació el coctel margarita, (tequila, Cointreau, limón y sal en el borde de la copa), tan representativo de México como lo es de Perú el pisco sour (por mucho que en Chile quisieran patentarlo como propio). El barman Carlos Orozco lo habría inventado en 1941 como homenaje Margarita Henkel, hija del embajador alemán. Claro que esta versión tendrá que competir para siempre con otras ocho leyendas que remontan su origen hasta 1934, en ciudades tan dispares como Ciudad Juárez, Acapulco o Galveston, y en homenaje a mujeres famosas como la cantante Peggy Lee o la actriz Rita Hayworth (que se llamaba en realidad Margarita Cansino) o desconocidas como la prima o la novia de los supuestos inventores.

El nombre de la cantina se debe a un alemán, Johann Hussong, que migró a Estados Unidos y luego a Ensenada en busca de oro. Dice la historia que su amigo Meiggs, que tenía una cantina, le pidió que la cuidara mientras él corría en busca de su mujer que había escapado a Estados Unidos. Meiggs nunca volvió, y Hussong decidió abrir su propia cantina en la misma calle, donde todavía está.

Aunque se ha convertido en una etapa infaltable en el itinerario de los turistas que visitan Ensenada, el turismo no ha desnaturalizado el local; Hussong’s conserva su aire de cantina de mala muerte, no solamente por sus pisos llenos de cáscaras de cacahuate y su decorado ecléctico, sino por sus parroquianos locales y la música norteña que canta el grupo que anima la cantina. De mesa en mesa ofrecen canciones como “La yaquesita” de Valentín Elizalde (asesinado por los narcos) y “Puro cachanilla” de Vicente Fernández, canción de homenaje a Baja California. La notas brotan de la guitarra, del contrabajo y del infalible acordeón Gabbanelli: “Nací en los algodonales / bajo un sol abrazador / mis manos se encallecieron / y me bañé de sudor / yo soy puro cachanilla / orgulloso y cumplidor.”

En una mesa dos hombres jóvenes prueban su hombría haciendo pulsetas mientras con la mano libre aprietan los polos de un aparato que genera electricidad: el más macho es el que aguanta mayor voltaje mientras trata de vencer al contrincante. El desafío acaba siempre con un grito de dolor, risas, tequila, cerveza y canciones norteñas.

No fue tan amistosa la sórdida maniobra de patentes que despojó a la cantina del derecho a usar su propio nombre, cuando algún gringo aprovechador patentó la palabra para una cadena de tiendas de ropa y de souvenirs. Nos contaba Nina Martínez, nuestra anfitriona y maestra en la Universidad Autónoma de Baja California, que ahora la cantina está obligada a pagar derechos a ese gringo para seguir usando el nombre original. En la esquina cercana a la cantina, y en dos otras calles de Ensenada, están las tiendas Hussong’s que hacen negocio con la tradición. Esa apropiación de la marca por vía de maniobras, se parece mucho al de las compañías farmacéuticas multinacionales que patentan semillas y plantas de África, Asia y América Latina, para luego enriquecerse cobrando derechos a los propios dueños originales, comunidades indígenas que las conocen desde hace siglos.


20 junio 2011

Facetas de la comunicación

Colegas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) me invitaron a principios de junio a participar en Ensenada en el “Congreso Internacional de Comunicación Facetas 2011”, y a ofrecer la conferencia magistral, el día de la inauguración, sobre “Avances y retos de la comunicación para el desarrollo”.

Como no había estado nunca antes en Baja California, esta fue una ocasión ideal para conocer durante una semana esa región en el extremo noroeste de México, caracterizada por su austera geografía y sus conflictos de frontera: tráfico de migrantes, de drogas y de armas. La proximidad con Estados Unidos no hace sino exacerbar la violencia y la corrupción que ahora cubre gran parte del territorio mexicano.  
Sin embargo Baja California tiene otra cara, apacible. Es una larga lengua desértica lamida por dos mares, el Pacífico y el Mar de Cortés (o Golfo de California),  con una interminable carretera que se prolonga de norte a sur desde Tijuana hasta Cabo San Lucas, una distancia de 1746 kilómetros en línea recta. Para recorrer de un extremo a otro la península se requieren 30 horas por carretera.
Tijuana está separada de San Diego por una alta valla con rollos de alambre de púas, el muro-símbolo donde tantos han perdido la vida.  En el aeropuerto de Tijuana el ejército mexicano recibe a los viajeros que aterrizan, y les pregunta de donde vienen, porque si son centroamericanos son sospechosos de querer pasar la frontera y la pasan mal. También en la carretera de Tijuana al sur hay retenes militares, revisan los vehículos buscando ya sea migrantes escondidos o drogas. No encuentran nada porque esos negocios perfectamente montados y establecidos pasan por otro lado, con complicidades al más alto nivel.
A casi dos horas al sur de Tijuana está Ensenada, como su nombre indica, cobijada por una apacible entrada de mar. La bahía es un remanso de tranquilidad, un lugar de descanso para los turistas que visitan el lugar, o para los jubilados que se establecen allí definitivamente. En el Hotel Estero Beach donde nos alojaron y donde transcurrieron las sesiones plenarias de Facetas 2011, la vista sobre el estero descubre una familia de focas retozando en el agua y numerosas gaviotas y pelícanos en espera de pesca fácil.  A pesar del sol implacable, una brisa fresca sopla todo el día, y las noches son más bien frías.
Alfonso Gumucio y Sergio Cruz en Facetas 2011
La maestra Nina Alejandra Martínez, de un dinamismo inagotable y un buen humor contagioso, hizo posible que  la tercera edición del congreso -la próxima será en Puebla-transcurriera sin tropiezos, apoyada por un grupo de profesores como Sergio Cruz, Nelly Calderón de la Barca y otros, y el entusiasmo y compromiso de 106 estudiantes que trabajaron en la organización del evento.
El programa incluyó conferencias magistrales en sesiones plenarias, talleres y mesas de trabajo paralelos, muestras de cine y lanzamiento de publicaciones.  En una de estas presentaciones de libros, Sergio Cruz, coordinador de la carrera de ciencias de la comunicación de la universidad, presentó Políticas y legislación para la radio local en América Latina, el libro que coordiné junto a Karina Herrera-Miller.  
En mi conferencia “Facetas, avances y retos de la comunicación para el desarrollo” (fui presentado por la profesora Nelly Calderón de la Barca), comencé mostrando la amplia variedad de procesos que constituyen la comunicación, desde las radios mineras bolivianas hasta los indignados de Plaza Cataluña que visité días antes; pasando por otras experiencias que me ha tocado conocer de cerca, como la de video de las mujeres de Pastapur o el Plan Ceibal de Uruguay, y en algunos casos facilitar, como el cine obrero sandinista o el teatro popular de Nigeria.  Entrando en materia quise marcar una vez más las diferencias entre informar y comunicar, apoyándome en Dominique Wolton, Antonio Pasquali y Eduardo Vizer, para luego abordar las dimensión políticas, sociales y éticas de la comunicación para el desarrollo, insistiendo en los procesos de participación y apropiación. Me remonté un poco en la historia para recordar las diferencias entre el modelo modernizador y difusionista propuesto desde Estados Unidos, y el paradigma participativo de la comunicación aplicada al desarrollo y al cambio social.
Varios de los conferencistas expresaron su convicción de que la comunicación no puede ser reducida a los grandes medios masivos, sino todo lo contrario, debe ser rescatada en los procesos horizontales de diálogo, y en los medios alternativos.
Jorge Gonzalez
Nos deleitamos todos con Jorge González, que habló sobre Cibercultur@  y empezó aclarando que nada tiene que ver con las llamadas redes sociales y con estar pegado todo el tiempo a la computadora. Jorge explicó con claridad meridiana que desde su origen etimológico la palabra ciber tiene que ver con “poder” y cultura con “cultivo”, y ambas denotan la capacidad (“agencia”, diría Amartya Sen) de las personas para tomar las riendas o el timón de sus vidas, y construir colectivamente comunidades emergentes de conocimiento local.  Por la extraordinaria capacidad de comunicar contenidos profundos con humor y sencillez, la conferencia magistral de Jorge González fue sin duda fue uno de los momentos más estimulantes de todo el evento.
Antonio Caro
Antonio Caro Almela, compartió una visión crítica de la publicidad, que él conoce muy bien por haber trabajado en ella durante varias décadas, pero además una visión crítica del mercadeo social tan en boga en los programas de desarrollo, e incluso de la publicidad solidaria -un oxímoron, dijo- con la que muchos quieren lavarse la cara. Habló también del "marketing con causa" y de la publicidad "con permiso", y citó varios autores que están en la vanguardia del análisis crítico de la publicidad.
Caro propone rescatar el valor de la “solidaridad”, que ha sido malversado por su uso publicitario" "Solidaridad es uno de los términos más hermosos", dijo. 
Su conclusión, que sacudió las convicciones de muchos de los estudiantes, es que la publicidad como la conocemos está destinada a desaparecer, y que hablaremos solamente de comunicación participativa en el futuro. Sin embargo rescató algunas iniciativas positivas, como la campaña de sensibilización “Pastillas contra el dolor ajeno”, que realizó en España Médicos sin Fronteras.
La noción de proceso comunicacional estaba también presente, en el documental de Roberto Canales, Ciudad rural, que aborda de manera crítica los problemas del proyecto de las ciudades rurales que se han creado en el Estado de Chiapas, donde la intención es ofrecer condiciones de trabajo a la población más desaventajada.  Sin embargo, como muestra el documental a través de los diálogos que facilita el propio proceso de intervención con la cámara de video, las ciudades rurales son un modelo todavía autoritario y vertical, y por lo tanto insostenible en la medida en que la gente no se apropie del proceso de cambio social. El documental muestra a un burócrata bien intencionado pero que impone de manera arrogante un discurso modernizador, mientras pretende brillar por su sagacidad en medio de grupos que manipula desde una situación de poder.
Otros cineastas participantes en el evento, como Everardo González, Adriana Trujillo o Fermín Muguruza, ofrecieron conferencias, dirigieron talleres y presentaron sus películas. 

Francisco Mata Rosas
hizo lo propio además de presentar su libro de fotografía sobre el metro de Ciudad de México, Un viaje, con texto de Carlos Monsiváis. La radio social en Latinoamérica fue el tema de un panel de expertos en el que participaron Gabriel Neri, director de Radio San Quintín, y dos representantes de PCI Media Impact, Lindsey Wahlstrom y Enriqueta Valdez, quienes también ofrecieron talleres.  
Probablemente las ponencias y los videos estarán accesibles en línea dentro de cuatro o seis semanas, cuando la universidad reanude sus labores, lamentablemente no antes. Pero quizás los materiales presentados durante el congreso se puedan obtener escribiendo directamente a Nina Martínez, coordinadora de Facetas 2011.    
Durante los espacios libres del evento, pudimos visitar dos atractivos de Ensenada, la Bufadora y la ruta del vino. La Bufadora es un fenómeno natural, en la península de Punta Banda, que lanza grandes chorros de agua de mar cuya altura -de hasta 20 metros- varía dependiendo del oleaje y del viento. El agua sale a presión por una combinación de factores: una grieta semisumergida en el acantilado, el viento que forma las olas y el nivel de la marea que cierra la boca de la cueva comprimiendo al aire dentro. 
En cuanto a la ruta del vino y otros alcoholes, lo dejo para otra nota.