16 noviembre 2009

El erotismo de Virginia


Recorrer otra vez las empinadas calles de Montmartre para llegar al taller de Virginia Tentindo en el Bateau Lavoir, fue algo que hice con una mezcla de entusiasmo y curiosidad, guiado por Zorka Domic, amiga de Paris de los años 1970s, y acompañados por Lorgio Vaca, el amigo muralista boliviano que cumple funciones de Embajador de Bolivia ante la UNESCO.

Zorka me había hablado de la escultora argentina con apellido musical que dividía su vida entre la ciudad medieval de Pietrasanta (en Toscana, en el norte de Italia, donde también Fernando Botero tiene un estudio) y Paris, y cuyo taller estaba repleto de esculturas eróticas y de joyas de diseño propio. 

Sólo cuando llegamos allí con la última luz del atardecer a fines de septiembre pasado establecí la relación con una serie de piezas muy sugerentes que yo había visto años antes en el Museo del Erotismo, la variedad de posiciones sexuales, lo que África occidental llaman "les betises". Y es que Virginia fue desde el inicio una de las entusiastas colaboradoras del museo que se encuentra a pocos metros del emblemático Moulin Rouge, sobre el Boulevard de Clichy.


Sería una equivocación limitar la obra de Virginia Tentindo a la representación de la sexualidad. Su trabajo profundiza en el erotismo en muchos otros sentidos, con magia, con humor y con dolor. Si bien una parte de sus esculturas representa la sexualidad de manera placentera y fértil, otras obras acercan al espectador a ese cruce de caminos entre la sexualidad y la muerte, el clásico diálogo de opuestos complementarios, Eros y Tanatos, el instinto de vida y el instinto de muerte.

Cada escultura de Virginia es un desafío a la imaginación. Las hay simples, como aquella pequeña que le gusta a Zorka de una mujer suavemente recostada sobre un falo gigantesco que es parte de su propio cuerpo, y las hay complejas, esculturas que encierran otras esculturas, felinos que encierran figuras humanas, esculturas con piezas movibles, máscaras que se retiran para descubrir un nuevo rostro, cuerpos humanos con cabezas animales o al revés. Son piezas de todos los tamaños, que a veces se repiten en materiales diferentes, en bronce, mármol o en arcilla cocida. Son "imágenes laberínticas del deseo", escribió Virginia en la dedicatoria de un pequeño libro que nos ofreció esa noche, donde aparecen reproducciones de algunas de sus obras más significativas.


Si bien la escultura sobresale en la obra de Virginia Tentindo, su carrera artística se ha desplegado en varias otras direcciones que incluyen diseño gráfico, dibujo, grabado, arte-objeto y joyas. El sello surrealista es común a casi toda su producción, incluyendo el trofeo, la mandrágora, que hizo en 14 ejemplares para los premiados del Festival de Cannes de 1983. 

El Bateau Lavoir es un sitio cargado de la memoria y de la energía de tantos artistas que han pasado por allí. El escritor Max Jacob le puso el nombre, "barco-lavadero", a una construcción de madera en el No 13 de la calle Ravignan que parecía un barco con camarotes en desnivel. Los artistas lo ocuparon poco a poco a principios del siglo XX para instalar sus talleres. Los primeros fueron Gauguin, Van Dongen, Picasso, Juan Gris, Brancusi, Modigliani… y después ya no se sabía quien vivía allí y quien estaba de paso: Matisse, Braque, Legar, Utrillo… y poetas como Apollinaire, Jarry o Cocteau. 

Pero la historia es cruel pues ese Bateau Lavoir de principios de 1900 se hizo cenizas en 1970, y tardó varios años en reconstruirse y abrirse de nuevo a artistas como Virginia Tentindo, quien ocupa el taller del fondo, en la planta baja, desde 1979.


Virginia fue pareja de otro escultor, dibujante y maquetista, Julio Silva, a su vez íntimo de Julio Cortázar. Los amigos les decían: "Julio pluma y Julio pincel", una complicidad artística perfecta que se concretó en varios libros, Silvalandia, Ultimo Round y La vuelta al día en 80 mundos entre otros, cuyas primeras ediciones acogíamos con verdadero gozo en los 1970s. 

Al despedirnos cerca de la media noche, luego de quesos, vino y tangos, Virginia me hizo escoger entre varias reproducciones firmadas de sus dibujos.  Escogí una que es extraña a primera vista, pero su título aclara las dudas.  El dibujo muestra a una  mujer, encerrada en un cuarto junto a una enorme pierna que sale por el techo.  El título es un guiño de complicidad: "Alice prend son pied", es decir, "Alicia se agarra el pie", pero eso en francés quiere decir, nada menos y nada más, tener un orgasmo, la parte de placer que le corresponde a la pareja.


Alfonso Gumucio, Virginia Tentindo, Zorka Domic y Lorgio Vaca


09 noviembre 2009

Maaya, diversidad lingüística

La doble "a" no es una errata, pues no me refiero a la lengua maya, de por sí rica en sus 22 versiones (kaqchikel, tz'utujil, sakapulteka, mam, q'eqchi', k'iche', etc), sino a la Red Mundial para la Diversidad Lingüística, que agrupa a instituciones que contribuyen a la valorización y promoción de la diversidad lingüística en el mundo, y de la que forman parte la Unión Latina, Linguamón, Funredes, Language Observatory, UNESCO, y otras organizaciones.

Según la página web de esta red, el término maaya significa en lengua bambara de África Occidental, "humanitud" (quizás una traducción literal del francés porque el término no aparece en el diccionario de la Real Academia Española).

El trabajo de Maaya pretende llevar adelante las propuestas y acuerdos internacionales en defensa de la diversidad lingüística y cultura, en particular los quince puntos de las recomendaciones C8 Diversidad Cultural e Identidad- Diversidad Lingüística y Contenido Local en las Líneas de Acción de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información.

Maaya y Linguamón, organizaron a fines de septiembre del 2009 el Simposio Internacional sobre Multilingüismo y Ciberespacio, y me invitaron a participar junto a Daniel Pimienta, a quien no veía desde que nos conocimos e hicimos buenas migas en Kuala Lumpur diez años atrás. Nos tocó a ambos, el primer día, abrir la parte académica del evento en una sesión titulada: "Fractura digital, fractura de contenido, fractura lingüística".

Daniel puso sobre la mesa el resultado de sus investigaciones sobre la presencia de las lenguas en el ciberespacio, un tema en el que viene trabajando muchos años en el marco de FUNREDES, y yo abordé las relaciones de poder y culturales entre las lenguas en internet. Mi ponencia, "La lengua: ¿un continente sin mar?", debería estar pronto disponible en el sitio web de Linguamón y/o de Maaya, junto a otros documentos que se presentaron durante el simposio. (En la foto Daniel Prado de Unión Latina y Daniel Pimienta de Funredes).

Además de las conferencias magistrales de José Antonio Millán, Marcel Diki-Kidiri, y Luis Ángel Fernández Hermana, el simposio contó con cuatro "mesas de debate" y cuatro "talleres" en sesiones paralelas, facilitados -entre otros- por Daniel Prado, Viola Krebs, y Claudio Menezes. Estos espacios permitieron debatir temas relativos a las políticas, a los aspectos técnicos, económicos y sociales de la diversidad lingüística en Internet. Se subrayó en diferentes paneles la importancia de la creación de contenidos pertinentes en las lenguas que actualmente son minoritarias en el ciberespacio.


Una de las mesas del simposio estuvo dedicada a los progresos en el tema de la traducción, tanto humana como automática. En lo primero, destaca ICVolontaires, una organización basada en Ginebra, que reúne a intérpretes voluntarios de todo el mundo, dispuestos a trabajar gratuitamente en apoyo a procesos sociales, como el Foro Social Mundial, por ejemplo. En lo segundo está el trabajo de un grupo académico de la Universidad de Alicante, en España, que ha creado Apertium, el primer traductor automático de internet que funciona con código abierto, es decir que puede ser adaptado y mejorado por los usuarios.

En suma, el simposio fue un lugar de encuentro que permitió ponerse al día sobre el tema del la diversidad lingüística en Internet. Los materiales presentados, así como las discusiones durante el evento, deberían permitir avanzar con mayor decisión en un terreno en el que hasta ahora las lenguas del mundo, grandes y chicas, intentan tímidamente ganarle un espacio a la hegemonía del inglés.



Alfonso Gumucio, Daniel Pimienta, Daniel Prado y Alvaro Blanco

04 noviembre 2009

Mimi Barthelemy, cuentacuentos


Nadie que haya estado activo en el campo de la cultura en Bolivia a fines de los años 1960s puede olvidar a Gérard y Mimi Barthelemy. Es más, los recordará con cariño porque Gérard como Agregado Cultural de la Embajada de Francia dejó una huella de profunda amistad con artistas, escritores y gente de teatro. Gracias a su impulso tuvimos el Teatro Tambo, un lugar de encuentro de intelectuales y bohemios, pivote de muchas actividades que enriquecieron el paisaje cultural boliviano de esos años porque fue un centro cultural que reunió a cantantes (como Benjo Cruz), a pintores y escritores progresistas.



La carrera diplomática llevó a Gérard y a Mimi a Colombia, Sri Lanka y Marruecos, entre otros países donde dejaron amistades, pero sin duda Haití fue para ambos el punto de partida y de llegada afectiva, creativa e intelectual. Para Mimi, su país de nacimiento, donde vivió hasta sus 16 años de edad; y para Gérard, su país de adopción, al que le dedicó toda su obra intelectual como economista y antropólogo. 

Las vidas de ambos amigos evolucionaron por caminos propios desde los 1980s. Mimi se hizo cuentista y se volcó por completo a una obra literaria caracterizada por la alegría creativa. Su productividad es inmensa: 34 libros en 24 años de actividad. Entre ellos: Vieux Caïman (2003), L’Histoire d’Haïti racontée aux enfants (2004), Le lion qui avait mauvaise haleine (2006), Pourquoi la carapace de la tortue (2006), Crapaud et la clef des eaux (2007), entre tantos otros. 


Fundó la Compagnie Timoun Fou orientada hacia los niños del mundo, un espacio de animación donde ella es el eje dinamizador con sus presentaciones de cuentos, música, canciones y teatro. Tiene en su historial más de una decena de espectáculos, entre los que destacan “Une tres belle mort”, “Le fulgurant” para público adulto, y “Jeux de cailloux”, “Le voyage en papillon”, “Soldats marrons”, “Les iles animales”… para niños.

Con sus espectáculos unipersonales viaja por todo el mundo, y en esos itinerarios enriquece su arte con nuevas historias, nuevos libros, nuevos cuentos. Mimi es una cuenta-cuentos excepcional, deliciosa con esa sonrisa que transmite un hálito positivo. Hegel Goutier dice que “Mimi Barthelemy es el cuento hecho persona”.

Gérard dejó la diplomacia en los años 1980s y se hizo carpintero, aunque no dejó el trabajo intelectual como queda demostrado en varios libros que escribió sobre la situación socio-política de Haití. Estuve con él en Port-au-Prince hacia el año 2006, y luego lo perdí de vista, hasta que me enteré casualmente que había fallecido de un cáncer una tarde del 2 de agosto del 2007, cuando tenía 73 años de edad. Dejó detrás una obra importante, libros como Dans La Splendeur d'un Après -Midi d'Histoire (1996), Le pays en dehors (1989), Créoles-Bossales: conflit en Haïtí (2001), Haïti, la perle nue (1998), este último con escrito con Mimi.
He estado recientemente con Mimi luego de 25 años, quizás más. Fue lindo visitarla a fines de septiembre en París, en la calle de Orán, en su casa que parece salida de un cuento, como un oasis improbable en la parte trasera de un edificio que no promete mucho.  Ese espacio laberíntico está lleno de reminiscencias de itinerarios pasados, de amistades y de amores. 

Allí nos pusimos al día en una tarde, me hizo el relato de su vida después de Gérard, y me permitió escucharla cantar en creole haitiano, con una gracia sin igual, las canciones tradicionales de los niños de Haití, su país natal, que ha rescatado en un libro (y disco) hermoso, “Dis-moi des chansons d’Haïti” (2007), ilustrado por Jean Louis Senatus y otros artistas haitianos.  




30 octubre 2009

Entrevista en Disertaciones


Se acaba de publicar un nuevo volumen monográfico del Anuario Electrónico de Estudios de Comunicación Social “Disertaciones”, iniciativa editorial de la Universidad de Los Andes (ULA) de Venezuela. La monografía (Vol 2, No 1 2009) examina temas que enlazan las nociones de tecnología, comunicación y desarrollo, y cuenta con la participación de valiosos investigadores latinoamericanos.




Entre otros textos, incluye una entrevista con Thomas Tufte y Alfonso Gumucio realizada por la investigadora Raisa Urribarri, coordinadora de la revista y editora del presente número junto al profesor Carlos Arcila, sobre la “Antología de Comunicación para el Cambio Social”. Además de la versión electrónica, disponible de manera gratuita en el sitio web, el segundo número de “Disertaciones” estará disponible también en forma impresa en centros de estudio y bibliotecas.


Dice Urribarri: “Lo primero que habría que señalar sobre la Antología de Comunicación para el Cambio Social: Lecturas históricas y contemporáneas (2008)  es que no es un texto fundamentalista. De ninguna manera podría a serlo una obra que, en palabras de sus compiladores, Alfonso Gumucio-Dagron y Thomas Tufte, fue concebida como referencia para los estudiosos del área, razón por la cual recoge aportes de fuentes muy diversas que permiten adentrarse críticamente  y con amplitud en este campo del saber.” 


 “Disertaciones” está abierta a investigadores de varias universidades, como la Central de Venezuela, del Zulia, Simón Rodríguez y Católica Andrés Bello, al igual que de otros países de la región: Brasil, Argentina, México y Costa Rica, y de Estados Unidos, quienes contribuyeron con dos ensayos y nueve artículos que abordan el impacto social de las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), y temas de comunicación para el desarrollo.




Migdalia Pineda y Cosette Castro escriben sobre los desafios de la sociedad del conocimiento para la inclusión digital en América Latina, mientras que Ricardo Gómez, Kemly Camacho y Eglée Durán abordan los resultados de investigaciones acerca del impacto de los centros de acceso público a Internet. A ellos se suman estudios de caso sobre discapacidad y accesibilidad, educación a distancia, políticas nacionales de telecomunicaciones y gobierno electrónico. 




Desde su publicación hace exactamente un año, en octubre de 2008, la edición en castellano de la “Antología de Comunicación para el Cambio Social: Lecturas Históricas y Contemporáneas”, ha sido  motivo de numerosas reseñas y también de entrevistas con los autores, como las publicadas por Carlos Padilla en Zócalo (México), por Antonieta Muñoz Navarro en Mensaje (Chile), Verónica Uribe en Punto edu (Perú) y por Hugo Aguirre en Canalé (Perú) y Sala de Prensa


22 octubre 2009

Fatiha & Theo

Conozco a Fatiha Rahou y a Theo Robichet desde principios de la década de los 1970s. Theo acababa de filmar en Chile, con Bruno Muel, “Septiembre Chileno” (1973), un documental testimonial sobre el cruento golpe militar de Pinochet contra el presidente Allende. 

Theo es un ejemplo de cineasta comprometido con la problemática del planeta como lo demuestran películas como “El hambre del mundo” (1975), entre otras en las que ha sido realizador o camarógrafo.  


En cuanto a Fatiha, artista argelina y compañera de Theo, me conquistó desde el inicio con la transparencia y la sensualidad de su obra pictórica sobre vidrio, una técnica rara que maneja con maestría para representar temas llenos de magia y de erotismo. La sensualidad en la obra de Fatiha no es solamente un tema más, sino el corazón de su expresión pictórica, característica por colores vivos, trazos precisos de dibujo y ese imaginario del oriente medio medieval que fascina por los ecos que trae de las Mil y una Noches. Fatiha es una Sherezade que nos envuelve con el color de sus narraciones.


La técnica es muy particular: el vidrio se pinta de adelante hacia atrás, es decir, al revés que un cuadro sobre tela o un mural, donde las figuras en primer plano se van precisando a medida que progresa el trabajo. En la técnica sobre vidrio se pone el dibujo más fino, las aplicaciones y los detalles más pequeños primero, y luego se rellenan las formas y se concluye la obra con el plano de fondo.  

En la página web de Fatiha Rahou se puede ver lo más importante de su obra. Además ha publicado varios libros, uno de ellos, reciente, con los resultados de un taller de pintura que ofreció a personas de todas las edades, que terminaron pintando hechos de sus vidas, representaciones de su memoria, en base a fotografías familiares antiguas.




Cinco dibujos de Fatiha en tinta china ilustran poemas de mi libro “Sentímetros” (1990); es la única amiga pintora no boliviana entre los once artistas que dibujaron para ese libro. Es también el único personaje de un país árabe cuyo retrato incluí en mi exposición de fotografía “Retrato Hablado” en 1990.


Todo lo anterior viene a cuento porque tuve oportunidad de pasar una tarde con Theo y Fatiha en Paris, a fines de septiembre, y conversar como si no hubiese pasado más de una década desde la anterior vez. 

15 octubre 2009

Amigos del Ché

En octubre pienso en dos amigos que figuran entre los más importantes estudiosos de la vida y pensamiento del Ché, muerto hace 42 años. La obra de ambos es notable por su seriedad y sentido ético. Uno de ellos es el boliviano Carlos Soria Galvarro, y el otro es el francés Pierre Kalfon, a quien acabo de visitar en París.

Los dos han aportado obras fundamentales sobre la legendaria figura del guerrillero heroico. Pierre Kalfon escribió una monumental biografía con el título “Che Ernesto Guevara, una leyenda de nuestro siglo” (1997) y Carlos Soria Galvarro publicó en cinco tomos el resultado de las investigaciones que hizo durante varias décadas, reuniendo centenares de valiosos documentos sobre Ernesto Guevara, con el título “El Che en Bolivia, documentos y testimonios”.


Pierre fue corresponsal de Le Monde en Argentina, en los años 1960s, y ocupó luego puestos diplomáticos en Chile e Italia y en organismos internacionales, en al área de la cultura. Pudimos coincidir en Nicaragua a principios de la década de los 1980s, cuando la revolución volaba alto y no estaba aún corroída por el cáncer de la corrupción del entorno de Daniel Ortega. Como experto enviado por la UNESCO, Pierre asesoraba a Ernesto Cardenal en el Ministerio de Cultura, y yo en nombre del PNUD al Comandante “Modesto” (Henry Ruiz), en el Ministerio de Planificación. Ambos personajes de la revolución sandinista se han mantenido fieles a los principios, y por lo tanto se han alejado de la camarilla sin ética que gobierna actualmente Nicaragua.


Carlos Soria Galvarro se inició en las radios mineras de Catavi y Siglo XX, más tarde dirigió el Centro de Documentación e Información (CEDOIN), así como el Programa de Apoyo a la Democracia Municipal (PADEM) y el portal electrónico Enlared de la Federación de Asociaciones Municipales (FAM-Bolivia). Además, dio clases de comunicación en la Universidad Mayor de San Andrés, en La Paz, de donde salió cuando una grilla mediocre se hizo con el poder.


Nuestros caminos se han cruzado varias veces en actividades vinculadas a la comunicación. Recuerdo algún paseo que hicimos juntos en el casco antiguo de Ginebra, durante las horas libres de la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información, el año 2003. Y a fines del 2008, tuvo una participación especial en el Seminario Internacional sobre Políticas y Legislación de la Radio Local, que organicé con otros colegas bolivianos. Para este evento tuvimos que sacar a Carlos del apacible lugar donde vive y dirige la radio local “Sur Agricultura”, en Río Abajo, para llevarlo a las alturas de La Paz, que trata de evitar.


En mayo del 2003 uní con mucho gusto mi firma a una carta pública, iniciativa de Carlos, pidiendo al Estado boliviano crear un fondo patrimonial en el Archivo Nacional de Sucre, donde pudieran reunirse todos los documentos existentes en Bolivia relacionados con la Guerrilla de Ñancahuazú, muchos de los cuales se encontraban en manos privadas.


Los cinco tomos que Carlos ha publicado sobre el Ché son impresionantes porque reflejan su acucioso trabajo y su enorme conocimiento del tema. Pero además, ratifican su generosidad como intelectual y como persona, ya que ha puesto toda esa información disponible gratuitamente en la red. Los libros pueden ser descargados en una página web muy bien diseñada que es la culminación de ese trabajo de largo aliento.


En cuanto a Pierre, su biografía sobre el Ché ha sido publicada en varias ediciones en castellano y en francés. Me dio mucho gusto verla en venta incluso en supermercados de América Latina, junto a otros best seller. Para escribirla Pierre visitó todos los lugares donde estuvo el Ché Guevara, y habló con casi todos los testigos vivos, incluso con Mario Terán, que fue el ejecutor del Ché y vive en Santa Cruz con otra identidad.



Recuerdo que cuando Pierre vino a Bolivia en abril de 1995,reunimos en casa a algunos de los bolivianos que podían aportar sus testimonios sobre el Ché, entre ellos Loyola Guzmán, Ted Córdova, Marcelo Quezada, Amalia Barrón, Freddy Alborta (que tomó las fotos del cadáver del Ché que recorrieron el mundo) y el propio Carlos Soria Galvarro.

07 octubre 2009

Doble abuelo, ¿qué tal?


Primera escena, el 21 de agosto. Alrededor de la media noche en Fortaleza, Brasil. Mi hijo Fabian –en París- aparece en el video-chat de Skype y pone frente a la cámara su teléfono celular, con la foto de un recién nacido: “Ya eres abuelo”, me dice antes de que yo tenga tiempo de abrir la boca.

Segunda escena, el 19 de septiembre. Estoy en un pequeño departamento en el corazón de Le Marais, en París, en la esquina de Rue Vieille du Temple y Rue des Francs-Burgeois, esperando la noticia que, sospecho, tiene que llegar en cualquier momento, pues desde el día anterior no he podido hablar con mi hija Sybille. Al final de la tarde aparece un mensaje de dos líneas en el correo electrónico: “Ta petite-fille est arrivée aujourd’hui”.

Signos de estos tiempos… Las dos noticias llegaron por vía de la tecnología de Skype, iPhone, Gmail. Y también un signo de los tiempos que vivimos es el hecho de que el abuelo no pudo ver a su nieta inmediatamente, porque la maternidad parisina prohibió las visitas de familiares debido a la gripe A-H1N1. Tuve que conformarme durante los primeros días con las fotos enviadas por internet.

Así, en un mes soy doblemente abuelo y recibo con esa mezcla de orgullo y alegría a Gabriel (hijo de Fabián Gumucio y de Mercedes Parravicini) y a Milena (hija de Sybille Gumucio y de Mikael Neuman). Gabriel llegó casi tres semanas antes de lo previsto, a la 1:30 de la madrugada (hora de Paris) con 3 kilos de peso y 48 cms de largo, mientras que Milena llega cuando la esperábamos, con 3.3 kilos y 52 centímetros de  largo. Al abuelo no le cabe la menor duda, estos dos primos hermanos se van a llevar muy bien en la vida.

Si mis hijos se hubieran puesto de acuerdo, no hubieran salido mejor las cosas. El azar jugó sus cartas y me otorgó esta especie de doctorado honoris causa, una manera de consagrarse en la vida. Cuando se lo conté a mi amigo Pierre Kalfon me dijo: “Ahora tu eres abuelo-bis y yo soy bis-abuelo”.

Quizás Sybille y Fabian lo planificaron todo hasta el mínimo detalle, porque en los años recientes, estos nómadas –como su padre- que transitaban entre New York y Darfour, o entre Milán y Barcelona, y otros destinos del pequeño planeta, empezaron a converger hacia París, a asentarse con ese modo planificado que indica proyecto-de-largo-plazo.

El curso de la vida invierte las cosas: ahora a mi hijo le puedo decir “papá” y a mi hija “mamá”, porque ambos lo son.

02 octubre 2009

Luis Zilveti / Paris-La Paz

Antes de que Luis Zilveti viajara a Bolivia, en septiembre, fui a visitarlo para ver su producción artística de los últimos dos años, formatos grandes y medianos, que tuvo la buena voluntad de mostrarme aunque ya estaba con un pie en el avión.

Recorrí una vez más la Rue de Tanger desde el Metro Stalingrad hasta el edificio donde vive desde hace más de treinta años. El departamento está en el nivel más alto, el de los artistas, con un entrepiso lleno de luz, ideal para pintar. Marcela se ha ocupado de cultivar un jardín de flores en la pequeña terraza, que parece la entrada a un vergel.

Con Luis nos hemos encontrado en años recientes más en La Paz que en Paris.  Su trabajo artístico lo hace viajar con relativa frecuencia a Bolivia, donde expone su obra de caballete y también desarrolla su actividad de muralista. Su más reciente muestra pictórica en París estuvo más de un mes -13 de noviembre al 23 de diciembre 2008- en la Galería Furstenberg, en St. Germain des Prés. Paradójicamente, esta nota la escribo en París mientras que Zilveti está en La Paz cerrando su exposición “La pintura del tiempo” en el Círculo de la Unión.

Así presenta el pintor esta nueva muestra: “estructurar, desestructurar, reestructurar los elementos fundamentales de la figura humana y sus fuerzas primitivas, abstrayéndola para reconstruirla en el tiempo, en el otro lado del espejo de la realidad visible de las cosas; en el otro lado de la pintura…” Para ver la pintura de Zilveti hay que visitar su página web.


Me gusta en la pintura de Zilveti esa manera de bordear la abstracción sin perder jamás la sugerencia de la figura natural, animal, humana. Como toda manifestación de arte que trasciende, esta es una pintura que exige la participación de la imaginación del espectador, un ejercicio que permite descorrer sucesivos velos que envuelven las formas representadas. 

Pero sin duda lo que para mí es aún más importante que la representación límite de la figura en su obra, es el manejo del color. Parecería una perogrullada o un sobreentendido decir que los artistas plásticos trabajan el color, sin embargo desde el punto de vista de la búsqueda hay quienes lo hacen más y mejor que otros. Zilveti, como Rothko, tiene esa incesante manera de agotar las tonalidades de un color para trascender lo anecdótico del dibujo, pero a diferencia de los expresionistas abstractos no abandona la dimensión humana.


26 septiembre 2009

Sala de Redacción

Hace un par de meses, en la sesión de cierre del seminario internacional “Hacia la construcción de un espacio público incluyente” que tuvo lugar en Ciudad de Guatemala, organizado por el Observatorio Racismo en los Medios” de la Universidad Landivar, presenté la ponencia Palabras, agua y viento: pueblos indígenas y comunicación, que fue recogida en la página web del Observatorio.

Ahora, se ha publicado en el número 76 de la revista Sala de Redacción, un texto en el que hago una reflexión sobre lo que significó ese seminario. Esto me da la oportunidad de comentar aquí acerca de la revista, publicada por el Centro Civitas en Guatemala, que dirige Evelyn Blanck.

Sala de Redacción es quizás la única revista en Guatemala donde se hace sistemáticamente un análisis del comportamiento de los medios con relación a diferentes temáticas. De algún modo, la revista que dirige Miguel González Moraga, es el órgano portavoz del observatorio de medios que funciona al interior del Centro Civitas, similar a otros observatorios que hay en América Latina, pero con esta ventaja que significa tener una publicación mensual que da a conocer a un público más amplio, textos de análisis sobre los medios de difusión guatemaltecos, con un sentido crítico que está ausente en la prensa de ese país. 


Prueba de ello es cualquier número de Sala de Redacción, por ejemplo el más reciente, en el que aparece mi artículo Racismo en los Medios Masivos. El número está centrado en el tema de la autorregulación –que a mi entender es inexistente en los diarios en Guatemala y en la voluntad de sus dueños- e incluye textos sobre la Ley de Acceso a la Información, la cobertura del feminicidio en los medios masivos, la información de la prensa guatemalteca sobre las “maras” juveniles, además de secciones de noticias breves, de fotografía, de consejos para periodistas, y los ácidos dibujos de @lf, Jota Ce, y sobre todo de Filóchofo, quien ha encontrado en Sala de Redacción un espacio de expresión luego de haber sido censurado en la gran prensa guatemalteca, en manos de un clan familiar.

Como todas las cosas buenas, que se hacen con gran esfuerzo y pocos recursos, Sala de Redacción ha sufrido las consecuencias de la “crisis” de la que todos hablan, pero que parece afectar más a los que menos tienen. La revista, que hasta ahora se imprimía para su distribución dentro de Guatemala y además era accesible por internet, dejará de publicarse en su edición impresa a partir del próximo número. Esperemos, sin embargo, que la versión en PDF, bien diseñada como siempre, sea accesible en la página web de Sala de Redacción.

 

19 septiembre 2009

Fortaleza de los medios alternativos


No en vano le dicen a Fortaleza “tierra de luz”, porque la intensidad del sol a lo largo del año hace brillar sus costas como un cristal de fuego. La quinta ciudad más poblada de Brasil en el extremo noreste del país -a 3.140 kilómetros de Sao Paulo- es un destino turístico interno e internacional. Una segunda invasión portuguesa se ha apropiado de hoteles de lujo, playas y casas de verano en toda la costa, con una arrogancia que los cearenses rechazan.  En la capital de Ceará aterrizan vuelos directos desde Lisboa, pero no desde ciudades latinoamericanas.

El nombre de la ciudad no es del todo merecido, pues el Fuerte de Schoonemborch que fundaron los holandeses en 1649 es poca cosa y hoy todavía, con el nombre de Nossa Señora da Assunção, no es más que un recinto militar frente al Mercado Central.

Mi visita a Fortaleza a fines de agosto tenía que ver con motivos ajenos al descanso vacacional, aunque no pude resistirme al forró y al baiao de dois (la música y el plato típico, respectivamente), además de suculentos camarones recién sacados del mar.

Colegas de la Universidad de Fortaleza (UNIFOR) –Olga Guedes Bailey, Erotilde Honorio Silva y Valquiria Passos Kneipp, me invitaron al VII Encontro Nacional de História da Mídia, que reunió a  centenares de investigadores de la comunicación de Brasil.


Fui el único participante internacional y tuve la responsabilidad de cerrar el evento con la ponencia “Perspectivas del periodismo impreso alternativo”. Allí mencioné algunas experiencias bolivianas, como las radios mineras, el semanario “Aquí”, la página de Bolpress, el grupo Mujeres Creando y Nueva Crónica. 

Entre los participantes estaba el infaltable José Marques de Mello, uno de los autores incluidos en la Antología de Comunicación para el Cambio Social, gestor de mil y una iniciativas de comunicación en el campo académico brasileño y latinoamericano. La revista Chasqui, de CIESPAL, le dedicó hace poco uno de sus números.

José aparece siempre en los congresos con uno o dos libros nuevos, por lo que su producción intelectual suma casi medio centenar de libros. Ahora que estuve con él, me ofreció un ejemplar del más reciente.

Por séptima vez se reunió la RedAlcar que agrupa a los departamentos de comunicación de decenas de universidades de todo Brasil. Esta red que fundó José Marques de Melo –como tantas otras cosas que ha logrado su espíritu fundacional- reunió durante tres días a profesores y alumnos miembros de diez Grupos de Trabajo que incluyen todo tipo de temas afines a los estudios sobre comunicación e información, sin olvidar los medios alternativos.  En total, 240 ponencias se presentaron en los grupos temáticos, además de los 21 trabajos presentados en 7 paneles durante las plenarias.

Fue una nueva ocasión para constatar que los estudios de comunicación  gozan de excelente salud en Brasil y de establecer nuevos vínculos.