18 diciembre 2021

Representaciones transformativas

(Publicado en Página Siete el domingo 31 de octubre 2021)

Luego de un año de preparación, tuvo lugar entre el miércoles 18 de agosto y el miércoles 20 de octubre el evento “Representaciones transformativas de la identidad nacional: Expresiones artísticas y culturales bolivianas”, una serie internacional de conversaciones virtuales organizada por Carolina Scarborough, boliviana radicada en Estados Unidos, especialista en arte latinoamericano de la New York University (NYU).

 Las siete sesiones de aproximadamente dos horas cada una, fueron grabadas y están disponibles en YouTube. Dada la fragilidad en el tiempo de las plataformas virtuales, incluso aquellas que parecen más establecidas, sería importante recoger las 22 ponencias del evento en un libro. Al fin y al cabo, el papel sigue mostrando mejor capacidad de resistencia contra la desmemoria. Su tangibilidad adquiere renovado valor cada vez que se producen apagones inesperados de tecnologías aparentemente invulnerables, pero que envían temblores en escala mundial cuando fallan.

 El conjunto de estas conversaciones, que contó con la participación de especialistas de primer nivel en Bolivia y en Estados Unidos, permite dar a conocer la fuerza del pensamiento cultural y del arte boliviano a nivel internacional, para cubrir de esa manera una ausencia señalada por la organizadora del evento: nuestro país ha tenido y tiene grandes artistas, pero en el escenario internacional no compite en las mismas condiciones con otros países de la región latinoamericana cuyos nombres suelen aparecer en letras más grandes en la cartelera cultural.

 Todos quienes trabajamos en el campo de la cultura hemos sentido en algún momento la sensación de aislamiento y marginación, atribuida en algunos casos a nuestra mediterraneidad y en otros a la falta de compromiso del Estado con la cultura. Nos sentimos encuevados, aunque dentro de las fronteras podamos hablar -como lo hacía Pedro Shimose hace muchas décadas, de una “cueva iluminada”. El resplandor está adentro y nos permite plasmar obras en los muros, pero ello rara vez trasciende a menos que los artistas se trasladen físicamente a otros espacios fuera de Bolivia.

 Algunos artistas bolivianos han tenido mejor proyección internacional que otros, en parte por la ventaja de haber vivido en Europa o Norteamérica, como fue el caso de María Luisa Pacheco, que desarrolló su pintura a partir de la cultura andina, pero con una mirada enriquecida por el contacto con las vanguardias artísticas durante los años que vivió en Nueva York. Este mismo evento prueba que las puertas se abren mejor para los artistas (o investigadores) que se establecen fuera de Bolivia o que tienen la oportunidad de mantener un pie afuera.

 “El propósito de esta serie es el de proporcionar un espacio artístico, cultural y conceptual a fin de poder examinar más de cerca el proceso de construcción de identidad boliviana, visto a través de un enfoque y un lente filosófico muy específico: el de sus expresiones artísticas y culturales. Todo esto con la finalidad manifiesta de reintroducir la producción cultural de Bolivia en el panorama artístico latinoamericano e internacional”, expresan los organizadores de “Representaciones transformativas de la identidad nacional”, a tiempo de reconocer que “en el contexto del arte latinoamericano, la historia del arte de los países menos explorados es, hoy por hoy, un terreno casi virgen”.

 

“En estos tiempos inciertos, con el surgimiento de crecientes amenazas a la democracia y una crisis económica que continúa ampliando las desigualdades sociales y raciales a nivel global, es más importante que nunca el poder dar voz a las comunidades minoritarias, más vulnerables y poco reconocidas, a la vez que aprendemos de ellas”, añaden.

 La serie contó con siete paneles para abordar, en la mayoría de ellos, diversas expresiones de las artes visuales a través de la historia de Bolivia, desde el arte rupestre y la producción más antigua de textiles, hasta el cine actual, como expresión audiovisual que prolonga la misma problemática enfrentada por la pintura. Estos son los paneles y los ponentes:

 1. Mestizaje y ruptura en el arte boliviano modernista (Fernando Calderón, Michele Greet, Valeria Paz);

 2. Una Revelación en torno a tres siglos de pintura colonial (Carlos Mesa, Suzanne L. Stratton-Pruitt, Marcus Burke)

 3. ¿Qué es el arte visual indígena? Origen e identidad en al arte global (Pamela Calla, Tara Daly, Sharon Pérez, Rosemery Mamani);

 4. Expresiones artísticas y culturales transformativas de la identidad boliviana (Lucía Querejazu, Claudia Joskowicz, Fernando Casas);

 5. Arte rupestre y textiles: El génesis de la cultura visual boliviana (Roy Querejazu, Véronica Cereceda);

 6. La construcción de la identidad nacional en la prosa literaria boliviana (Eduardo Mitre, Javier Sanjinés, Mónica Velásquez Guzmán);

 7. Un medio cinematográfico incipiente: su impacto en la imagen y la identidad de Bolivia (Alfonso Gumucio, Raquel Romero Zumarán, Diego Mondaca, Marcos Loayza).

 En tiempos de pandemia, los eventos virtuales se han multiplicado con ventajas y desventajas. La proliferación no siempre ha estado acompañada de calidad, y es frecuente el riesgo de caer en el facilismo de “talking heads” que pontifican sobre cualquier cosa. Por ello, la serie “Representaciones transformativas de la identidad nacional” es excepcional, porque es el resultado de una preparación meticulosa para poner en conversación, tanto en inglés como en castellano (ambos con traducción simultánea), a académicos que hablan de sus investigaciones y a artistas que muestran su obra y reflexionan sobre ella.

 Sobre este punto dicen los organizadores: “El modo tradicional mediante el cual el mundo del arte da a conocer la producción cultural de un país, o de un artista especifico, suele ser a través de una exposición. Sin embargo, las circunstancias sin precedentes de la pandemia mundial han cambiado la forma en que podemos trabajar y la forma tradicional de hacer las cosas. Lo verdaderamente importante en este contexto, es que estos paneles ofrecen una oportunidad única para aprender sobre la compleja historia y cultura de Bolivia, además de presentar a los artistas establecidos y emergentes de este país Andino”.

__________________________________      
Otros han visto lo que es, y preguntan por qué.
Yo he visto lo que podría ser, y me he preguntado por qué no.
—Pablo Picasso 

14 diciembre 2021

Epifanía retroactiva con Dr. Jekyll y Mr. Hyde

(Publicado en Página Siete el sábado 13 de noviembre de 2021)

 Tuve en estos días una suerte de epifanía retroactiva mientras revisaba, para un trabajo de investigación, los hechos ocurridos hace exactamente dos años, inmediatamente después de las elecciones del 20 de octubre de 2019 y del fraude electoral orquestado por el gobierno de Evo Morales.

 Mientras leía la prensa de entonces y la de estos días, tenía la impresión de que se entrelazaban indisolublemente. Hay cosas tan parecidas, que (pandemia aparte), la historia parece repetirse y el actor principal es nuevamente Evo Morales, con sus llamados a cercar ciudades, a organizar marchas, a tomar las calles, a organizarse en grupos de “soldados” (los militares no dicen nada, muy calladitos y sometidos) para defender un proceso corrupto en el que el propio Morales debería estar pagando muchas cuentas.

 La epifanía me causó un estremecimiento, pues ya conocemos cual es el resultado de los llamados a enfrentamientos entre bolivianos. Hace dos años muchos pagaron con sus vidas mientras Morales daba instrucciones por teléfono a un narcotraficante que tenía mandamiento de apremio, Faustino Yucra, que probablemente ahora está libre como tantos otros criminales que engruesan las filas del partido azul neofascista.

 La fuerza bruta y la violencia por encima del diálogo, el avasallamiento torpe, por encima de las leyes y de la Constitución, caracterizan a una organización política que mueve a grupos violentos con dinero cuya proveniencia es dudosa. La población reconoce en estos días al dirigente cocalero camorrero, que a patadas consigue lo que quiere, como siempre incapaz de sostener una discusión con alguien que piense de manera diferente. Lanzar sus huestes a las calles con palos y cachorros de dinamita es la única manera de actuar que conoce.

 En ese escenario de confrontación y amedrentamiento repite su manera de actuar en 2002-2005 y en 2019, primero cuando pugnaba por llegar al poder y luego cuando se vengaba por haberlo perdido. Se repite literalmente su táctica de crear inestabilidad en las calles, pero al mismo tiempo en instituciones como el poder legislativo. Juega sus piezas en varios espacios y cuando pierde, patea los tableros.

 En ese afán lo acompaña David Choquehuanca, que se despojó en menos de un año de su discurso esotérico de la hermandad y la paz entre los bolivianos. Su verdadera cara siempre fue la de la revancha y el odio racista, que alienta en todas las concentraciones políticas con militantes del MAS.

 Mientras tanto, el “presidente” de Bolivia (pero no de todos los bolivianos), sufre un grave trastorno de personalidad a tiempo de cumplir su primer año como no-presidente. Probablemente Arce Catacora (“Arcínico” para los amigos) padece de esquizofrenia o bipolaridad, pues tiene una personalidad “for export” y otra personalidad que conocemos dentro de Bolivia. Su caso clínico es parecido al del Doctor Jekyll y Mister Hyde (la obra de Robert Louis Stevenson), donde el desdoblamiento de personalidad deriva en actos criminales. O si se quiere, (para los que no entienden de literatura), la mano izquierda no sabe lo que hace la mano derecha.

 La distancia entre el discurso de Arce y sus acciones es cada vez mayor a medida que transcurre su desorientado gobierno. Para los discursos se ha vuelto un campeón, como otros de la escuela masista, que pueden hablar mucho sin decir nada y mentir sin sonrojarse. Lastimosamente, los hechos de gobierno demuestran todo lo contrario. La marioneta de Evo Morales se recetó un viaje con frondosa comitiva a la 26 Cumbre sobre Cambio Climático, un gasto insulso porque su gobierno no tiene nada que ofrecer al mundo, solo palabras sin contenido. Fue una gira turística más que otra cosa.

Avasalladores en Guarayos

 En Glasgow se mandó un discurso que es una pieza de antología. Afirmó que su gobierno lucha en favor de la Pachamama, de la “madre tierra”. Lo hizo dos días después de que avasalladores de su partido político invadieron, encapuchados y con armas, propiedades en la provincia Guarayos, con el propósito de apoderarse con violencia de tierras para especular con ellas. Lo hizo al mismo tiempo que se quemaban miles hectáreas en Pilón Lajas. Lo hizo en nombre de un gobierno que causó mediante decreto la quema de más de cinco millones de hectáreas en la Chiquitanía. ¿No se da cuenta, o será que simplemente es cínico?

_______________________________      
Algunas personas son tan falsas
que ya no son conscientes de que piensan justamente
lo contrario de lo que dicen.
—Marcel Aymé
 

10 diciembre 2021

Mis fotos pirateadas

(Publicado en Página Siete el domingo 3 de octubre de 2021)

 Los fotógrafos tenemos una vida difícil en Bolivia, porque en este país no se respeta esta profesión que está a caballo entre el arte y el testimonio. La piratería de fotos es y ha sido siempre, algo “normal”, incluso antes de que exista internet.

Jaime Saenz ©AlfonsoGumucio

Ahora que se cumple el centenario del escritor Jaime Sáenz, veo reproducido a diestra y siniestra el retrato que le hice, como si me hubiera muerto hace 50 años y mis derechos ya hubieran caducado.

De vez en cuando los fotógrafos nos sentimos reconfortados cuando nos escriben de países civilizados para comprar los derechos de reproducción de una fotografía, y generalmente pagan por ello. Cuando no pueden pagar, al menos piden permiso y colocan el crédito del fotógrafo.

Nada de eso sucede en Bolivia: cualquiera se apropia de las fotos de uno y las usa alegremente sin siquiera pedir permiso y menos aún poner el crédito respectivo. En otro país, uno podría hacer un juicio y ser resarcido económicamente por el abuso. Aquí no vale la pena siquiera intentarlo.

Luis Espinal ©Alfonso Gumucio

Mis retratos de Luis Espinal, Jaime Sáenz, René Zavaleta, Marcelo Quiroga Santa Cruz, Augusto Céspedes, Oscar Cerruto, Jesús Lara, Adolfo Costa du Rels, Ricardo Pérez Alcalá, Juan Lechín, Liber Forti, Pedro Shimose, Juan José Torres, José María Velasco Maidana, Walter Solon Romero y tantos otros, son usados, recortados y maltratados sin permiso, a pesar de que se han exhibido públicamente, por lo que no debería quedar duda sobre la autoría.

Me he cansado de pedir a los diarios que borren de sus archivos mis fotos, ya que no se dignan solicitar la autorización respectiva para publicarlas. Como siguen usándolas con la excusa de que “están en internet”, he decidido publicar aquí las más emblemáticas, por lo menos para que se sepa quien es el autor y se tenga más cuidado para poner el crédito respectivo.

_______________________________     
Todos los hombres tienen iguales derechos a la libertad,
a su prosperidad y a la protección de las leyes.
—Voltaire 

08 diciembre 2021

Matar al puma

(Publicado en Página Siete el sábado 4 de septiembre de 2021) 

El Transmilenio de Bogotá

En plena pandemia y cuarentena estricta en Bogotá, la entonces flamante alcaldesa de esa ciudad, Claudia López, decidió que el sistema municipal de transporte (Transmilenio) debía seguir prestando servicios 24 horas al día con todas sus unidades para que trabajadores del sector salud y de otros servicios esenciales pudieran desplazarse de manera gratuita. Gran ejemplo de una alcaldía que supo priorizar a los ciudadanos por encima de los centavos. 

A más de cien días de asumir su cargo en la ciudad de La Paz, el nuevo alcalde procede con una lógica contraria. Ha descubierto que si retira la mitad de los PumaKatari de la circulación, ahorra el 50% de gasolina… Es decir, cuando termine de liquidar el servicio, ahorrará el 100%. 

El equivalente en un núcleo familiar, sería que el jefe de familia, al haberse quedado sin trabajo, decida disminuir a la mitad las raciones alimenticias de sus hijos o servirles un plato vacío, en lugar de buscar nuevos ingresos para mantener el bienestar de su familia. 

La mezquina aritmética de cortar gastos (más ahorro = peores servicios) pone al PumaKatari, uno de los bienes más preciados de los paceños, en riesgo de extinción. 

PumaKatari

Con la excusa de la falta de carburante y los costos de personal se pretende justificar la liquidación del PumaKatari privatizando el transporte municipal, entregándolo precisamente a quienes se opusieron a su existencia desde el inicio, a los transportistas que apedrearon los buses, a los que bloquearon nuevas rutas, a los aliados del MAS que recibían por debajo de la mesa dinero proveniente del peaje de la autopista y a los que fueron cómplices de la quema organizada y premeditada de 64 PumaKatari en los días del fraude electoral de 2019. 

El sector de transporte privado es el principal enemigo del PumaKatari. A esos vándalos pretende el alcalde entregar el servicio impecable y moderno que era el PumaKatari. Digo “era”, porque para preparar el terreno de su extinción retiró unidades de circulación, redujo la periodicidad, aumentó la ocupación al 70%, canceló así el distanciamiento físico esencial en tiempos de Covid, anuló los asientos para adultos mayores, suspendió el internet en los buses y también la aplicación móvil que mediante GPS permitía saber con exactitud dónde se encontraba cada unidad. Ahora hay una “nueva” aplicación tan complicada (a propósito), que pone en desventaja al PumaKatari. Nada tenía de malo la anterior, ¿para qué cambiarla? Si antes había que esperar entre 7 a 10 minutos en la parada, ahora son 20 a 25 minutos, con la incertidumbre de no saber si llegará o no.   

Caos de minibuses

La alianza tácita del alcalde con los transportistas privados es una puñalada por la espalda. Los minibuseros no acatan normas, no tienen paradas fijas, recogen pasajeros en medio de la calle, a veces en segunda fila, no ofrecen seguridad ni bioseguridad, no respetan los semáforos ni la velocidad, y provocan el mayor caos vehicular en la ciudad. El alcalde ya declaró que “modificará” las rutas del PumaKatari para dejar la plaza abierta al transporte privado (que en otras ciudades de América Latina ya desapareció, pero que en La Paz tendrá un nuevo aire de vida), en detrimento del transporte municipal y de los ciudadanos. 

Pareciera que la verdadera motivación del alcalde Iván Arias es no dejar en pie ni la sombra de su predecesor. La argucia de echar la culpa al anterior, es la que utiliza Arce Catacora con Añez para justificar su incapacidad en la gestión pública. La paradoja es que Arias fue ministro del gobierno constitucional de Añez, pero ahora poco se acuerda. 

"Trameaje”, una práctica que continua 

Los usuarios del PumaKatari nos sentimos traicionados porque pusimos el voto en el lugar equivocado, era mejor anularlo. No supimos ver que la alianza entre Arias y los transportistas del MAS existía durante la campaña y se confirmó con el nombramiento del encargado de movilidad ciudadana. 

El PumaKatari nos hace sentir un poco menos “tercer mundo”, menos atrasados y más cerca de las ciudades que se modernizan. Ciudades con normas que se respetan, donde la educación, la responsabilidad y la disciplina ciudadanas mejoran gracias a proyectos como el PumaKatari o las cebras. Vamos a perder eso por la miopía del alcalde y sus alianzas políticas. 

(Desde la publicación de este artículo hace tres meses, poco ha cambiado. La periodicidad del PumaKatari es lamentable (entre 30 y 40 minutos), la aplicación de GPS aparece y desaparece de manera fantasmal, la Policía Municipal no evita que vehículos particulares se estacionen en plena parada reservada al Pumakatari, y el proyecto de entregar la gestión a la mafia de transportistas se mantiene).

__________________________________   
Una ciudad es desarrollada cuando la gente deja su auto
para usar el transporte público.
(Frase que se atribuyen muchos)