20 junio 2009

La Lagartija Emplumada

En octubre del 2008 me invitaron a Monterrey (México) al XII Encuentro Internacional de Escritores, en su edición sobre "Sexualidad y Literatura". Fue un evento formidable y los organizadores acaban de publicar una página web que recoge abundante información sobre los participantes, las reseñas de prensa y varias galerías de fotos tomadas durante el encuentro.

La ponencia que presenté entonces, “El Origen del Mundo” (título en homenaje al maravilloso cuadro de Courbet), se ha publicado íntegramente, con ilustraciones y todo (lo cual me place sobremanera), en la cuarta entrega de la revista de literatura “La Lagartija Emplumada”, que edita la Carrera de Literatura de la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz, Bolivia.

Este número especial dedicado a la literatura y el erotismo, está cargado de buenos artículos y presentado con una tapa llamativa que mezcla fotos de piel sensual en blanco y negro con manzanas en rojo intenso y provocador, muy bien diseñada por Wara Godoy Ruiz. En el consejo editorial figuran nombres que no conozco, lo cual me parece excelente, porque quiere decir que la nueva generación ya nos está empujando para afuera, con todo derecho.

La revista “de literatura y alguito más” que dirige Gari T. Laja ha sido co-editada con Gente Común (una de las mejores editoriales independientes de Bolivia) y diagramada con mucho acierto por Freddy R. Vargas M.

En sus 180 páginas contiene no solamente cantidad de poemas y cuentos eróticos de 18 autores, sino también una sección dedicada al genio de Arturo Borda, con 11 textos seminales de autores como Jaime Saenz, John Canaday, Rodolfo Ortiz, Teresa Gisbert de Mesa, Aldo Medinacelli, Claudia Pardo, Eduardo Nogales, y el propio “Loco” Borda, entre otros.

La promesa de una periodicidad semestral, de ahora en adelante, es alentadora. Para los interesados en tomar contacto con la revista, aquí va la dirección de Freddy R. Vargas, que es quien me metió en este baile : freddvargas@gmail.com



12 junio 2009

El comentario de Morelis

De todos los comentarios que hasta ahora circulan sobre la “Antología de Comunicación para el Cambio Social”, no cabe duda de que el que más veces ha sido reproducido es el que escribió la investigadora venezolana Morelis Gonzalo, con el título: “La Comunicación en el Centro del Debate”.

El comentario de Morelis se ha publicado esta semana en el diario argentino Página 12, en la columna semanal especializada “La Ventana” que dirige Washington Uranga, y ha salido también en por lo menos una docena de páginas web latinoamericanas y españolas, entre ellas el blog del Programa de Comunicación de la Universidad Bolivariana de Venezuela, Bolpress (Bolivia), Cibersociedad (España), Analítica (Venezuela), Kaos en la Red (España), Espacinsular (República Dominicana), Enredando (Argentina), Aporrea (Venezuela), WebIslam (España) y dos excelentes sitios internacionales, Sala de Prensa, que contiene abundante información sobre temas de comunicación y Rebelión, que aborda temas generales.

La autora del texto -colega en la red OurMedia- tuvo que esperar bastante para que le llegara el ejemplar del libro a su país, pero cuando al final lo tuvo en sus manos, escribió: “Mi primera reacción fue el asombro, no me imaginaba que el texto que en diciembre había comprado vía Internet, era tan bueno, tan completo, sin antecedentes”.

“Luego comencé el recorrido por cada una de sus 1413 páginas, disfrutando el diseño, el papel, los autores y los temas. No, no los he leído todos: son 200 textos de 150 autores de los 5 continentes. Eso no se lee fácil, además, esta antología debe ser un libro de consulta permanente que le va a permitir a los estudiantes y a los investigadores, entender el por qué de muchas propuestas, modelos y planes de comunicación que han proliferado en los últimos tiempos. Este libro contextualiza y agrupa en un mismo espacio, las respuestas a tantas preguntas que alguna vez nos hemos hecho cuando nos metemos en las aguas sinuosas de la investigación, buscando casar esta actividad con su tiempo y su espacio. Tarea nada fácil”.

“Digo entonces que esta antología debía estar en todas y cada una de las bibliotecas de Comunicación del mundo y en especial de América Latina, digo esto por que uno de los aportes de este trabajo es haberle dado visibilidad a las investigaciones regionales en el área de la comunicación, todas esas construcciones teóricas hechas en español algunas y otras en portugués en las décadas 70-80, la gran mayoría de las cuales no son conocidas en el resto del mundo, entre otras causas, por el hecho de no haber sido escritas en la lengua, que no se sabe quien, impuso como universal: el inglés”.

Gonzalo, una especialista en nuevas tecnologías de la información y la comunicación, considera que éstas no están suficientemente representadas aunque la sección respectiva incluye once autores: Castells, Sierra, Mari Saez, Girard, Raboy, O’Siochru, Nyamnjoh, Robinson, Gumucio, Martin Barbero y Ramírez.

“Creo que con relación a ellas (las TICs), la antología es breve y no aborda con intensidad algunos temas como los usos sociales de estas tecnologías: tales como los periódicos digitales, la TV digital, la ciberpolítica, el e-gobierno, la tele educación y la telemedicina, los centros de acceso, entre otros”.





08 junio 2009

Pérez Alcalá, premiado otra vez

Uno se alegra con los éxitos de los amigos y los reconocimientos que reciben, más aún cuando son merecidos por la excelencia de su obra. Es el caso del boliviano Ricardo Pérez Alcalá, uno de los mejores acuarelistas de América Latina, quien a fines de mayo recibió por su cuadro Feria el Primer Premio “Alfredo Guata Rojo” que otorgó la Tercera Trienal Internacional de Acuarela, organizada por la Fundación Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo, en Santa Marta, Colombia. El mismo Ricardo me dió la noticia cuando nos vimos en La Paz hace poco.

Más de 167 acuarelas de 18 países participantes se midieron en este evento internacional que es uno de los más importantes. Los jurados otorgaron el premio al cuadro de Ricardo “por demostrar un excelente manejo de la técnica, creatividad y acertada composición”. Otros premios y menciones fueron a manos de artistas de España, Italia, Costa Rica, México, Perú y Ecuador.

El premio se suma a los muchos reconocimientos anteriores -cuando vivía en México obtuvo cuatro veces el Premio Nacional de Acuarela- que Pérez Alcalá ha obtenido a lo largo de más de medio siglo de pintura. Muchos más años en realidad, porque Ricardo pinta compulsivamente desde que era niño, desde que sobre la piel del hombro desnudo de la mujer potosina que lo cargaba en su espalda, hizo con la uña un dibujo, según le contaron más tarde. Ricardo pinta como respira. Podríamos decir que desayuna con el pincel en la mano, antes de salir a supervisar la obra de alguna casa que ha diseñado en la topografía abrupta de La Paz, o recorrer las innumerables fuentes de piedra que ha hecho esculpir para adornar las avenidas de la zona sur de la ciudad. Sin contar con la pequeña joya que es la capilla que hizo en Aranjuez, cuidada en su exterior por un misterioso monje de piedra.

Su labor de arquitecto le apasiona tanto como su obra de pintor, y hace poco me dijo que si bien podría vivir un tiempo sin pintar, no podría vivir sin hacer arquitectura. La verdad es que no ha cesado de pintar en toda su vida, y en cambio ha habido periodos en que no ha hecho arquitectura. Las casas que diseña son inconfundibles, se pueden reconocer desde lejos no solamente porque están hechas de piedra de colores poco usuales, piedra que él encuentra en los lechos de los ríos o en el altiplano cercano a La Paz, sino también porque tienen detalles y formas originales, arcos, cúpulas y torres que a veces parecen salidas de un dibujo de Escher, desafiando en el aire y contrastando la formalidad aburrida de la arquitectura tradicional que se repite a si misma como si estuviera cansada de su larga historia. No hay terreno escarpado en el que Ricardo no pueda construir una casa. Por el contrario, los prefiere.

Como acuarelista es incomparable. Cualquier tema lo traduce con dominio de la técnica. La gente que no sabe “leer” pintura a veces se estanca en la superficie de lo representado, la temática, y carece de los instrumentos para reconocer la calidad pictórica de una obra. Con Ricardo, he aprendido poco a poco a reconocer las diferencias entre una buena acuarela y una mímica fácil. Los trazos de pincel en su obra son precisos, y en acuarela –como sabemos- no hay vuelta atrás, donde se pone el color, ahí se queda, capturado por el tramado interno del papel. El detalle, el color y la finura de los trazos hacen de un paisaje, de una puerta de madera o de un árbol, representaciones clásicas, muy difíciles de igualar.

Para quienes piensan que pintar paisajes y naturalezas muertas es cosa del pasado, Ricardo tiene la respuesta en sus “tablitas”, acuarelas sobre tablas preparadas con una composición especial de apresto sobre la que el color flota con extraordinaria transparencia. Allí, sobre esa superficie dura, los trazos de acuarela tienen brillo y precisión de bisturí. Y los temas están librados a la imaginación más libre, y a la poesía hecha pintura.

Como uno de los más fervientes admiradores de su pintura, a través de los años he adquirido algunas de sus obras, la última de las cuales es un cuadro que representa una calavera-máquina de escribir, una obra extraña que a mi me sugiere la relación entre la literatura y la muerte.

05 junio 2009

El Castillo de Hamlet

Como otros lugares emblemáticos de la literatura universal, el Castillo de Kronborg en Elsinore -mejor conocido como “el Castillo de Hamlet”- es un lugar que uno no debe perderse en una visita a Dinamarca. Sería como ir a Verona y no visitar el balcón donde supuestamente Julieta recibía a Romeo. Ambas historias de Shakespeare tienen desenlaces trágicos, y quizás por ello han pasado a la historia con más fuerza que las historias amables y felices.

Un grupo de teatro se encuentra ensayando una representación en el Hall de los Caballeros, que con 63 metros de largo es uno de los mayores de Europa. Caminando sobre los azulejos blancos y negros que caracterizan de manera inolvidable el film que hizo Kenneth Branagh, uno no puede dejar de pensar en la escena del soliloquio de Hamlet en el cementerio, con el cráneo de Yorick, el bufón: “Ser o no ser…esa es la cuestión”.

To be, or not to be: that is the question:
Whether 'tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles,
And by opposing end them? To die: to sleep;
No more; and by a sleep to say we end

Al releer estos versos tan conocidos del Tercer Acto de la obra más larga y la más filmada de Shakespeare, no puedo sino recordar a mi amigo Mario Monteforte Toledo, que solía decirlos de memoria con un inglés perfecto y la entonación adecuada. Me parece estar escuchando su voz ahora. Y de hecho, lo tengo grabado en video en alguna parte.

El castillo fue diseñado en torno a un patio interior, pero no es muy grande. El Rey Frederik II lo reconstruyó e inauguró en 1585 –sobre la base de un fuerte más pequeño que ya existía- pero después de un grave incendio fue su hijo y sucesor, Kristian IV, quien completó la nueva construcción en 1638. Situado estratégicamente en la entrada a Øresund y a Copenhague, Elsinore no tenía el carácter dramático de la obra de Shakespeare, era simplemente el lugar donde se cobraban los impuestos a los barcos que transitaban por ese brazo de mar que separa a Dinamarca de Suecia, aunque se usó como prisión de pobres y ricos muchas veces.

Destaca en la decoración una serie de 40 tapices fabricados en Amberes, que representan a 113 reyes daneses, más de los que hubo en realidad. La anécdota dice que Frederik II los encargó para competir con su homólogo de la época Eric XIV, quien identificó también tramposamente 143 reyes suecos, pero solamente llegó a completar cuatro tapices.

Debajo de la muralla del castillo están los que fueron calabozos. Largos túneles en los que se encerraba a los esclavos, en una época, y en otra a los enemigos del reino o del rey, que no siempre son los mismos. En uno de esos espacios está la figura legendaria del Holger Danske, un guerrero de piedra (ahora es una copia hecha en cemento) que descansa acompañado de una leyenda: si Dinamarca es atacada, el guerrero se pondrá de pie para defenderla (aunque no paseo nada cuando invadieron los suecos en 1658).

Por su belleza arquitectónica y por su importancia histórica, fue declarado el año 2001 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y es una de los cuatro sitios patrimoniales que tiene el pequeño país nórdico.

Lo que más me gustó del castillo de Kroneborg fue su capilla, inaugurada por Frederik II en 1582. Cuando el castillo se incendió en 1629, la capilla se salvó milagrosamente del fuego. Es pequeña, ricamente adornada con tallados de madera en los extremos de cada una de las bancas y reclinatorios. Se trata de figuras de ángeles y querubines hermafroditas, y curiosos personajes tallados en madera y pintados de vivos colores. Incluyo un slide-show con algunas de las fotos que tomé, porque realmente vale la pena verlas.


28 mayo 2009

La Antología en Zócalo

La revista mexicana Zócalo que con tanto acierto dirige el incansable periodista Carlos Padilla Ríos, es una publicación mensual que aborda de manera crítica y aguda los temas de “comunicación, política y sociedad” en este país donde la disidencia es duramente castigada, particularmente cuando afecta los gigantescos monopolios mediáticos como Televisa.

Cada número de Zócalo es un descubrimiento porque la revista muestra, con pelos y señales, lo que otros medios se esfuerzan por ocultar. En los análisis que hacen sus colaboradores –entre ellos algunos tan destacados como Raúl Trejo Delarbre, Andrés de Luna o Gabriel Sosa Plata- se desnudan los juegos de poder que amenazan la diversidad y la libertad de expresión, así como el derecho a la comunicación de los mexicanos.

La calidad de la información le otorga seriedad a la revista, cuyos ataques al poder hegemónico están ampliamente sustanciados con datos duros, con citas de documentos oficiales o documentos filtrados. Junto a otra excelente revista, etcétera, Zócalo constituye una alternativa indispensable en el panorama mediático de México.

En su número 107 correspondiente a enero del 2009, Zócalo publica una entrevista realizada por Carlos Padilla con Thomas Tufte y Alfonso Gumucio Dagron autores de la “Antología de Comunicación para el Cambio Social: Lecturas Históricas y Contemporáneas". La entrevista completa es accesible en línea en la página web de Zócalo.

24 mayo 2009

Guillermo Lora (1920-2009)

Los homenajes a Guillermo Lora se multiplican y casi todos hacen énfasis en su condición de máximo dirigente del trotskismo en Bolivia, durante toda una vida. El “fiero” Lora es una figura legendaria en las luchas sociales, quizás no tan carismática como Lechín, pero sin duda trascendente por su influencia en los sectores más radicalizados, particularmente en las universidades y en el magisterio de La Paz.

Con Lora tuve encuentros breves, y recuerdo sobre todo uno, en Paris, a principios de los años setenta, durante la dictadura de Bánzer. Lo fui a visitar a la sede de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), la más importante organización de la Cuarta Internacional en Francia, que por entonces dirigía el carismático Alain Krivine, figura del movimiento estudiantil de mayo 1968.

En la sede de la LCR, Lora estaba protegido como un tesoro viviente, y el respeto que merecía de los trotskistas franceses era impresionante. Tuve que pasar varias puertas reforzadas con metal, con mirillas como en una cárcel, y responder preguntas inquisidoras para llegar finalmente a un patio interior y saludar a Guillermo en un segundo piso. Ojalá tuviera a mano mis notas de esa época, para recordar los detalles de nuestra conversación. Sólo recuerdo ahora algún comentario que hizo que me pareció misógino, y me sorprendió viniendo de una figura revolucionaria.

Se podrá decir muchas cosas sobre Lora y algunos han criticado la manera testaruda como permaneció fiel a sus principios e ideas toda su vida, pero eso mismo lo hace digno de respeto. Muchos de sus discípulos “evolucionaron” rápidamente aburguesándose y cambiando de camisa política con extrema velocidad, pero Lora se mantuvo firme en sus convicciones. Yo conservaba –hasta el golpe de García Meza- un ejemplar de la revista trotskista “Masas”, con un gran titular que decía: “Lora expulsado del POR”. Avatares de la vida, también a Paz Estensoro lo expulsó Guillermo Bedregal del MNR durante el infausto golpe de Natush. Mucha gente olvida estos “detalles”.

Se le atribuye la autoría de la Tesis de Pulacayo, cosa que Lechín rechazaba. En una entrevista con Aquiles Solares, el propio Lora zanjó la cuestión: “No, no, no yo no escribí la tesis de Pulacayo, a mí me la dictaron los mineros y sólo la redacté, cuando me iniciaba en política. Fui nada más que pendolista.”

No se ha dicho todavía suficiente de Guillermo Lora como intelectual, creador de una obra frondosa como historiador y ensayista, como lo atestiguan más de sesenta libros, publicados en su mayoría por Masas, El Amauta, Isla y en los últimos años por “La Colmena”, y distribuidos por “Mi Kiosko”, ambas iniciativas propias.

Su posición ideológica intransigente lo llevó incluso a justificar la alianza del trotskismo con la “Rosca” minero-feudal en el colgamiento de Villarroel en 1946. Sobre ese tema se embarcó en una sonada polémica en 1968 con Augusto Céspedes y Jorge Abelardo Ramos, a raíz de su crítica a “El Presidente Colgado”. Lora no ataca personalmente a Céspedes, más bien reconoce que es un escritor brillante, pero censura su interpretación histórica: “A un historiador de derecha sólo podemos exigirle una honesta y documentada descripción de los acontecimientos. El escritor revolucionario debe ofrecer la interpretación de los fenómenos políticos y su proyección hacia el futuro, lo que supone la revelación de sus contradicciones internas…” El “Chueco” Céspedes, que no tenía pelos en la lengua, respondió aludiendo al “huraño y taciturno hermetismo sectario” de Lora. Y Abelardo Ramos fue más duro: “Ejerce la ignorancia con respecto al marxismo viviente desde hace tantos años, que aún dormido es capaz de elegir el camino equivocado.”

Su “Historia del Movimiento Obrero Boliviano” (1967-1980), en cuatro tomos, es una contribución esencial a la historiografía boliviana. En esa obra -que fue luego publicada en inglés por la Universidad de Cambridge- Lora hace gala de su acuciosa naturaleza de investigador, que lo llevó a reunir una biblioteca importantísima, muy rica en folletería y documentos históricos, que hace veinte o treinta años vendió parcialmente a la Universidad de Brandeis en Estados Unidos.

Yo me nutrí de esa su obra histórica cuando escribí mi “Historia del Cine Boliviano”, que al igual que la suya, se publicó en la colección “Biblioteca Boliviana” de Los Amigos del Libro. Teníamos otra cosa en común: el escorpión... nació un 31 de octubre, como yo.

20 mayo 2009

Eternamente Yolanda

Varias veces la amenacé con mi cámara, le dije que quería hacer un retrato de ella para mi serie “Retrato Hablado”, en la que exhibí la primera vez cincuenta fotografías de personajes de la cultura y la política de Bolivia y de América Latina.

Siempre se negó: “Ya estoy muy vieja”, decía. No sé si la idea que yo tenía para ese retrato le hubiera gustado: quería sentarla en una silla de madera, grande, desmesurada, especialmente hecha para la ocasión. La veía con los pies colgando, sin llegar al suelo, sentada en el borde para subrayar el hecho de que su cuerpo era pequeño pero grande su poesía. Nunca pude hacer ese retrato. Yolanda prefería mirarse joven, como escribió en su poema “Frente a mi Retrato”:

Me miro distante en esa imagen
que va cuajando primavera;
mejillas de pelusa de durazno,
un hoyuelo infantil como si un ángel
hubiera hundido un dedo pequeñito.
En el vaso del cuello la promesa
dormida de las venas que se inician
del diminuto pie a las manos finas;
la palidez matinal bajo la noche,
partida en dos de lucientes trenzas.

Son años que está inmóvil esa imagen
mirando en la ventana del vacío.
Fue generosa conmigo cuando leyó mi poemario “Sentímetros”. Me escribió una carta dulce:
Querido Alfonso:

Ya en cama hasta las dos de la mañana, milímetro a milímetro he leído tus Sentímetros. Los he gustado con la lengua y sus implicaciones cerebrales y cordiales. Todo un alambique que al final destila poesía. Te has valido de una cuidadosa y misteriosa alquimia también.
Le has arrancado, aunque no creas, frutos a tu papiel, cristales de extraña pulcritud elaborados. Frutos, y también ese silencio de que uno se va llenando para seguir gritando como quien se calla.
Muchas cosas podría decirte de lo que esconde el mecanismo enloquecido y seco de tus poemas y como te digo, los leí emocionada y admirando su calidad literaria, además.
Si te pongo estas líneas a vuela-punta es porque no puedo ir personalmente estos próximos días, como quería.

Yolanda Bedregal

También fue generosa cuando en su "Antología de la Poesía Boliviana", un tomo de más de 600 páginas, incluyó cuatro poemas míos ("Detenido", "Silbos", "Ateneo literario" y "Autopsia").

Su hija Rosángela me honró invitándome como miembro del Jurado del Premio de Poesía “Yolanda Bedregal”, el año 2002 en su segunda versión. Compartimos con Juan Cristóbal Urioste, Juan Ignacio Siles, Vilma Tapia, el “Chino” Soriano Badani, la decisión de premiar “Jaguar Azul” de Yaguarowi (Jorge Campero), quien nos engañó a todos –en el buen sentido- escribiendo con la voz de un indígena del oriente boliviano, y así obtuvo el premio por segundo año consecutivo.

La visité varias veces en su casa de la calle Goitia, en La Paz, pero ella solamente vino una vez a la mía. Fue hace 19 años, en mayo de 1990, en ocasión de una recepción para dos amigos escritores paraguayos, Ruben Bareiro Saguier y Carlos Villagra. Estuvieron también -además de Yolanda- Augusto Céspedes, Mariano Baptista Gumucio, Manuel Vargas y Edith von Borries.


Este 21 de mayo se cumplen diez años del fallecimiento de Yolanda. Plural Editores, que ha publicado todos los libros premiados en el concurso de poesía, lanza en esta fecha sus obras completas en cinco tomos, un verdadero regalo.

El grupo Gesta Bárbara la había nombrado "Yolanda de Bolivia", el honor que más apreciaba. Diez años desde 1999, me parecía que era mucho más tiempo, tanto que nos ha faltado su voz, su poesía y su narrativa.

09 mayo 2009

De Roskilde a Malmo

Estuve a fines de marzo en la Universidad de Roskilde (Dinamarca), a invitación de Thomas Tufte –coautor conmigo de la “Antología de Comunicación para el Cambio Social”- y en la Universidad de Malmo (Suecia), invitado por el colega Oscar Hemer (en la foto, con el “Turning Torso” de Calatrava atrás), para hablar con estudiantes de comunicación. En el seminario de Roskilde presenté “Three Challenges of Sustainable Communication for Social Change”, y en el de Malmo “From Community Radio to Cross Media: The Latin American Experience”. En el sitio web de Ørecomm hay más información y también vínculos para descargar los dos documentos que los estudiantes leyeron antes del seminario.

Copenhague y Malmo están unidas por el Øresundsbron, el puente combinado (tren y carretera) más largo de Europa, con 7,845 metros. En realidad, parte es puente y parte túnel debajo del agua. Fue inaugurado recién el año 2000; antes, era necesario cruzar el estrecho de Øresund en un ferry. Hoy se toma el tren, y ni cuenta se da uno de la frontera en medio del trayecto.

Además de las actividades académicas, fue una ocasión para que Thomas y yo nos sacáramos una foto actualizada con la “Antología de Comunicación para el Cambio Social”, nuestra obra conjunta. En una visita anterior, a fines de julio del 2005, nos tomaron una foto con dos altas pilas de documentos que habíamos revisado para seleccionar los textos que iban a publicarse en la “Antología”. Ahora, una foto similar, en el mismo lugar de su casa, con un ejemplar de la “Antología” en castellano. Así se cierra un ciclo, un proyecto.

06 mayo 2009

Augusto Boal (1931-2009)

Cuando en 2005 preparaba con mi colega Thomas Tufte la edición en inglés de “Communication for Social Change Anthology: Historical and Contemporary Readings” (2006), nos pareció indispensable incluir un extracto de “Teatro del Oprimido” de Augusto Boal, libro donde sintetiza su filosofía y su práctica de un teatro crítico y movilizador para “humanizar la humanidad”. Boal, afirmando que “el teatro somos todos”, impulsó un teatro donde los actores se mezclaban con la gente en las calles o en el transporte público, borrando la noción del “espectador” para convertirlo en actor-participante.

Tuve oportunidad de pedirle personalmente la autorización de publicar su texto en el Festival de Invierno en Ouro Preto, en Brasil, a fines de julio del 2005. Cuando supo que soy boliviano inmediatamente se recordó a Liber Forti, hombre de teatro a quien Boal admiraba por su trabajo en las minas con el grupo Nuevos Horizontes, y lo mencionó durante su presentación en el auditorio del teatro Vila Rica, repleto de gente que lo esperaba. De hecho, Liber intermedió un par de años más tarde para que Boal enviara por escrito su autorización para la edición en castellano de la “Antología” (2008).

Me reuní con Boal en la mañana del día siguiente en el pequeño hotel Solar do Carmo, para explicarle la importancia de incluir su texto sobre teatro en un libro sobre comunicación participativa para el cambio social. Caminaba con dificultad ayudado de un elegante bastón recubierto de plata, con el que aparece en la foto que nos tomamos.

Ahora llega la noticia de su muerte, a sus 78 años. Se multiplicarán los homenajes, especialmente el 9 de mayo, según nos dice Barbara Santos en el sitio web del Teatro del Oprimido. Se publicarán sin duda muchos artículos sobre su vida y su obras; sobre sus largos exilios cuando Brasil se encontraba sometido por las dictaduras militares; sobre sus peregrinajes por América Latina, Europa y Norteamérica; sobre los muchos teatros que derivaron del concepto de teatro del oprimido (teatro oficina, teatro forum, teatro periodístico, teatro legislativo, la fábrica de teatro…).

Yo solamente quiero marcar mi memoria en esta ocasión.

01 mayo 2009

Gripe porcina en la esquina

México, año 2166… Me lavo las manos veinte veces al día, durante un minuto cada vez, y salgo de casa con el barbijo puesto; en las calles casi vacías los transeúntes caminan con mascarillas y “cubrebocas” -como les dicen aquí en la megalópolis. Reina una tensa calma. Tomo fotos para la memoria. En la esquina de mi casa, incluso la estatua del gran Agustín Lara lleva barbijo. No se oye su voz, sólo se escucha el silencio.

Durante dos semanas están suspendidas las clases en todo el país. Los 30 mil restaurantes del Distrito Federal y todos los cines han cerrado sus puertas, y los partidos de fútbol se juegan en estadios vacíos, sin espectadores. Se ha prohibido el acceso a 175 zonas arqueológicas de la república mexicana. Las banderas están a media asta. Murió de pulmonía atípica el director del Museo de Antropología, y se dice que fue a causa del virus.

Los hospitales atienden gratuitamente a todos los enfermos, aunque no sean asegurados, incluso el hospital de la Fuerza Naval. En el metro, habitualmente repleto de gente, son pocos los que se arriesgan. Al aterrizar en el aeropuerto Benito Juárez, a los que llegan se les da una mascarilla y se les entrega información sobre un virus mortal que está en el ambiente y que se transmite por un beso, un estrechar de manos o un estornudo.

Monitores termográficos instalados en el aeropuerto y en las principales estaciones del metro detectan en sus pantallas a los viajeros con fiebre.

El gobierno del Distrito Federal emprendió este fin de semana un plan de contingencia para limpiar con agentes químicos todo el transporte público de la ciudad, así como 4500 planteles escolares, juzgados, mercados, restaurantes, museos, centros de recreación, etc.

Aunque los párrafos precedentes parecen el guión de una película de ciencia-ficción de los años sesenta (de esas que creaban suspenso sin necesidad de gigantescos monstruos creados digitalmente), lo descrito más arriba sucede en México, hoy, 1º de Mayo del año 2009. La mal llamada “gripe porcina”, científicamente el virus de influenza AH1N1 amenaza a una de las ciudades más pobladas del mundo, a los países vecinos y a cualquier otro con conexiones aéreas; es decir, a todo el planeta. USA, Canadá, Italia, entre otros, recomiendan cancelar los viajes a México que no sean “esenciales”. Cuba, Perú y Argentina, más radicales, suspendieron todos sus vuelos provenientes de México. El miércoles 29 la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó a 5 el nivel de alerta por la pandemia.

Cosa inusual, se ven nítidamente los cerros que rodean el valle de México. La tradicional y espesa capa de contaminación ha desaparecido, el cielo es intensamente azul en la moderna Tenochtitlán. El gobierno federal ha decidido que solamente una parte esencial de la administración pública y de las fuerzas armadas seguirá trabajando. El regente de la ciudad ha ordenado el cierre de las fábricas no esenciales. La Ciudad de México pierde cada día cerca de cien millones de dólares debido al cierre de empresas y negocios. Los más pequeños van directo a la quiebra y se espera un aumento del desempleo en los próximos meses. Y si aumenta el desempleo, aumentará el hambre y la violencia.

Circulan en Internet las habituales hipótesis de complots fríamente calculados. Uno dice que el virus fue producido en laboratorios militares de Estados Unidos (la CIA ya introdujo un virus porcino en Cuba, en 1971), y su propagación beneficia al ex Secretario de Defensa de Bush, Donald Rumsfeld, accionista del laboratorio Golead Sciences Inc. que tiene los derechos sobre la medicina retroviral Tamiflu. Otra teoría de conspiración sugiere que es una maniobra de los gobiernos del G7, para reactivar la economía de esos países mediante medidas financieras excepcionales. Otra, que el gobierno mexicano necesita unir a la población a su alrededor para las próximas elecciones legislativas.

El humor cáustico de los mexicanos se explaya como la misma pandemia. En la calle escuché a dos obreros conversando: “Con una botella de tequila al virus se lo lleva la chingada”. También circula por Internet el “nuevo billete de 20 pesos”, en el que aparece Benito Juárez con mascarilla.

En cualquier caso, desde la perspectiva de este ciudadano atrapado en el “ombligo de la luna” (eso quiere decir “México”), la gripe porcina está en la esquina, aunque según el portavoz del gobierno mexicano el genoma del virus es de origen euro-asiático. Dice en la televisión el Secretario de Salud del Gobierno Federal: “¿Entonces quién se lo trajo? Pos quien sabe…”