20 enero 2023

La sorpresa del lector

(Publicado en el suplemento Letra Siete de Página Siete el domingo 14 de agosto de 2022)

 Cuento ultracorto, minicuento, minitexto, microrelato, microcuento, viñeta, cuento flash, relato vertiginoso, nanoficción, cuento relámpago, cuento hiperbreve, ficción súbita, cuento pigmeo, cuentos de parpadeo, cuento mínimo, microtextualidades… Esos son algunos de los nombres que menciona Gonzalo Llanos al final de su libro “Cuento feroz, antología” (2020, 146 pág.), donde reúne 60 de esos brevísimos relatos seleccionados entre los que ha publicado en libros anteriores. Como aficionado al género breve (he publicado una docena en mi libro “Cruentos”), llevo años preparando un libro que ya tiene como título un nombre que no está en esa lista, pero que mantendré en reserva por si acaso.

 Me gusta la propuesta cuidadosa y bien labrada de Gonzalo Llanos porque además de ser un narrador ingenioso, es un dibujante estupendo, que se ha ido superando con el tiempo. Cada uno de sus microcuentos viene acompañado de un dibujo que dialoga con el texto, lo complementa y a veces le disputa el protagonismo porque es mejor que el relato.  Golla (su nombre de pluma), ha desarrollado un estilo propio inconfundible y una gran seguridad en el trazo.

 Gonzalo es un autor persistente no solamente por su capacidad de producir, sino por su absoluta dedicación a la promoción de sus textos, una entrega admirable por la constancia. No hay feria del libro o evento público donde no aparezca con sus obras, a las que acompaña como si fueran sus hijos. Como se trata de ediciones de autor y Golla no tiene recursos para alquilar espacios, generalmente lo encontramos compartiendo con otros colegas algún espacio público gratuito. Hay mucho mérito en ese trabajo que se suma a la labor creativa.

 Las historias diminutas no son por ello menos significativas. En la brevedad se consiguen efectos insospechados. “Lo pequeño es hermoso” (Schumacher) se aplica no solo a la economía sino a todos los ámbitos de la vida, entre ellos la literatura. Los elixires más preciados vienen en recipientes pequeños. En un mundo donde el tiempo parece haberse acortado y donde los relojes se aceleran comiéndose las horas, uno agradece estas historias de bolsillo que uno puede llevar en el transporte público o leer de una sola sentada bajo el sol o a la luz de la luna.

 Como Augusto Monterroso, Luis Britto García, José Emilio Pacheco, Julio Cortázar y tantos otros cultores latinoamericanos del cuento breve que hemos leído con placer, Golla entiende bien que cada cuento es una cajita que contiene una sorpresa, que cuando uno la abre salta impulsada por un resorte. Es decir, la magia no está solo en la expectativa de lo que contiene, sino en la manera como se presenta al abrirla.

 Tan breve como sus textos es el prólogo, “Instrucciones para el despegue”, donde incluye cuatro “tuercas”, que forman el acrónimo ALAS, para un buen despegue del lector acucioso. La complicidad entre el autor y el lector (Tercera tuerca A), es indispensable para disfrutar/completar aquello que casi siempre se esconde en la penumbra de la sugerencia. Nada está dicho completamente, depende del lector terminar el relato en su imaginación, por lo que los 60 relatos ofrecidos podrían convertirse en tantos como el múltiplo de lectores.

 “Un profesor lloraba sin consuelo sobre las páginas de su vida. Sucedió, que luego de estudiarlas, sufría el no poder explicarse a sí mismo lo que había leído”. En su extrema brevedad, este relato que lleva por título “Oficio frustrado”, está lleno de sugerencias que cada lector puede interpretar de diferente manera. Me atrevo a decir que el título sobra, como sobran los títulos en todos los microrelatos de Gonzalo Llanos en la medida en que reiteran lo que ya está en el texto o peor, orientan una interpretación.

 En la selección de esta antología mínima hay de todo. Algunos microcuentos inspiran ternura y bondad, otros respiran revancha y violencia. Pero no hay que perder de vista que en todos los casos se trata de artimañas para atrapar al lector. El autor juega con los lectores, les propone entrar en el terreno donde él traza la cancha y fija las reglas.

 El objetivo no es otro que hacer literatura y fomentar las ganas de leer, como expresa este otro brevísimo texto ilustrado, no sin humor, con un combate entre dos judokas: “Era el más grande. Marcó la fecha del enfrentamiento. Estaba decidido. Lo agarró por el lomo y no lo soltaría hasta acabarlo. Aquel libro tenía 1000 páginas”. 

 El carácter de literatura-en-la-literatura de estos breves cuentos resalta también en los guiños y homenajes velados o explícitos de Gonzalo Llanos a sus autores predilectos. Uno de ellos es sin duda Horacio Quiroga, a quien estaba de más mencionar con nombre y apellido: “Sí, lo conozco. Su familia sufrió una cadena de muertes: su padre murió al herirse con su propia arma; el padrastro -paralítico por derrame cerebral- se suicidó gatillando la escopeta con los dedos de su pie; dos de sus hermanos fallecieron de tifoidea. A estas tragedias se suma la de 1902, cuando al revisar su revólver, se le escapó un tiro que mató a su amigo. Más adelante tuvo que enfrentarse al suicido de su esposa”.

 El acierto de esta antología es incluir al final unas cuantas páginas con las ideas del autor sobre el género literario que practica. No solo realiza ahí un brevísimo repaso histórico de la microficción y de sus propios aportes, sino que ofrece apuntes conceptuales: “el creador de microficciones debe ofrecer en el texto todas las condiciones para la experiencia creativa de sus lectores” o “en la microficción el lector complementa los escenarios y tiene la facultad de crear los cierres o finales argumentales” (aunque el autor no siempre se lo permite).

 El cuento brevísimo es un hipo del narrador, un juego pirotécnico y un fuego de paja brava que dura un instante. Es un relámpago con palabras, efectos especiales y reflejos esenciales. Lazo que atrapa y látigo que arde.

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En un cuento bien logrado, las tres primeras líneas
tienen casi la importancia de las tres últimas.
—Horacio Quiroga