18 octubre 2019

Voto por Carlos Mesa

Dibujo de Abecor (Página Siete) 
 Si durante las últimas semanas los lectores de esta columna conversaron con personas que dicen “todavía no sé por quién votar”, lo más probable es que estén mintiendo y tengan la intención de votar por Evo Morales. Es imposible que una persona racional y medianamente inteligente, no haya decidido su voto a estas alturas, luego de 14 años de mal gobierno. Es muy poco creíble que esa persona no sepa, al menos, por quién NO votar. 

Si la persona es honesta y reflexiona sin egoísmo en el presente y en el futuro de Bolivia, no puede votar por una camarilla oportunista que ha copado todos los poderes del Estado en beneficio personal y ha hipotecado la economía del país por varias generaciones, despilfarrando recursos que nunca antes había tenido la nación. 

Aquellos que no expresan abiertamente su voto es porque tienen intereses y privilegios que no quieren perder, y deudas con el país que no quieren saldar. Son muchos, es cierto, todos los que participan en la cadena sin fin del contrabando, del narcotráfico y del lavado de dinero. Algunos no se manchan las manos, pero han obtenido mediante coimas contratos estatales aceitados por un gobierno que ha dejado atrás las normas y dispensa recursos públicos por contratación directa, sin estudios de factibilidad, sin licitación y sin supervisión. 


La COB y la FSTMB, entregadas a Evo Morales
Todo mecanismo de control social ha sido eliminado, los sindicatos sobornados y domesticados, salvo alguna excepción. Organizaciones de gran trascendencia histórica como la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (FSTMB), la Central Obrera Boliviana (COB) o la Confederación Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) ya no representan nada. Nadie conoce siquiera los nombres de los actuales dirigentes, que operan como funcionarios del partido de gobierno. Estamos lejos de la ética revolucionaria de Víctor López, Simón Reyes, Domitila de Chungara o Genaro Flores, por no citar sino cuatro dirigentes históricos. 


Intelectuales orgánicos del MAS 
Hay una categoría especial de los que votarán por Evo Morales, yo los llamo “los celestes”. Posan como intelectuales con olfato y sentido de la oportunidad. Se dicen “independientes” pero han servido a Evo Morales y a García Linera desde el inicio, usando al Estado para beneficiarse con contratos de consultoría, uno tras otro (y a veces dos o tres a la vez),  de manera rotativa: “hoy por ti, mañana por mi”, al amparo de fundaciones internacionales que los reciclan, como la FES o Idea, y organizaciones de Naciones Unidas como el PNUD, donde se acomodan año tras año en proyectos que supuestamente consolidan la democracia en Bolivia, pero que en realidad la socavan, como se ha visto en el “apoyo” al TSE, ahora copado por el partido de gobierno. 

Para los “celestes” acomodaticios, como para los sindicalistas vendidos y para toda la red de tráfico de influencias, el “proceso de cambio” es un jugoso negocio que nada tiene que ver con posiciones ideológicas. No importa que el régimen de Evo Morales sea el más corrupto de la historia de Bolivia, no importa el permanente desvío de fondos ni el culto a la personalidad de un personaje tan ambicioso como mediocre.  Son “analistas” políticos, pero les vale madre que la burocracia corrupta e ineficiente del Estado se haya inflado cuatro veces para fidelizar a la militancia partidista. No importa que estemos más endeudados que nunca a pesar de haber recibido mayores recursos que todos los gobiernos anteriores juntos, por la bonanza de las materias primas. Tampoco importa el extractivismo depredador de la naturaleza, ni el cambio artificial del dólar que favorece al contrabando y mantiene deficitaria nuestra balanza comercial. 


Gabriela Zapata, militante de las juventudes del MAS (hoy presa)
Evo Morales ha trastocado los valores de toda una generación que no había llegado a la adolescencia cuando asumió el poder en 2005. Su discurso mentiroso, repetido machaconamente 3 o 4 veces al día a lo largo de 14 años a través de propaganda en casi todos los medios de difusión, logró crear la ilusión de un país que progresa, mientras sectores esenciales como la salud, la educación y el medio ambiente, evidencian los peores indicadores de la región. 

Nunca ha estado el país tan dividido. Morales y su equipo han exacerbado el racismo a través de la prédica indigenista, mientras reprime a los indígenas. A pesar del falso discurso izquierdista-populista, el gobierno de Morales se ha revelado de derecha, neoliberal y autoritario. Como los dictadores africanos, el autócrata pretende quedarse indefinidamente en el poder. 

Quienes todavía “dudan” porque “ninguna candidatura es buena” y los que creen que votando “nulo” o “blanco” estarán tranquilos con sus conciencias, saben que su apatía favorecerá al MAS. Su actitud es abiertamente oportunista: “mejor que todo siga igual”. Pero no puede seguir igual porque el país ya está muy dañado. 

Al menos por un principio de salud democrática todos los bolivianos deberían aspirar a tener poderes del Estado independientes, y un parlamento verdaderamente diverso, y no el circo de levantamanos que tenemos ahora. 


Por todo o anterior votaré por Carlos D. Mesa. Considero que su posición es la más progresista de todas, la que conjuga mejor con mi pensamiento de izquierda, porque soy alguien que, a diferencia de los masistas, ha sufrido persecución y exilios en las dictaduras de Banzer y García Meza, como ahora sufro las presiones, amenazas y difamación del régimen autocrático. 

Un debate público nacional entre Morales y Mesa hubiera mostrado claramente la diferencia cualitativa entre ambos, pero la cobardía y falta de ideas del primero ha privado a la población de la verdad. Carlos Mesa es la posibilidad que tenemos de regresar a cierta racionalidad en el país, luego de 14 años de absurdos. Carlos representa a los bolivianos que creen en la ética política, en la decencia, en la honestidad y en la recuperación de los valores humanos esenciales. 

Voto por Mesa con la esperanza de que tomará medidas urgentes como el juicio de responsabilidades a Morales y a sus colaboradores, con auditorías independientes sobre cada gasto del Estado, la liquidación del narcotráfico y del contrabando, y una atención eficiente de la salud, la educación de calidad y el medio ambiente. Voto por una asamblea parlamentaria diversa, no por una aplanadora. 

Hemos perdido 14 años de historia que será difícil recuperar en los próximos 5 años, pero Carlos Mesa merece la oportunidad, la confianza y el apoyo sostenido de los bolivianos. 


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La ética es la práctica de reflexionar sobre lo que vamos a hacer
y los motivos por los que vamos a hacerlo.

—Fernando Savater